Nombre: Daniela
Teléfono: 611229172
Contacto: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Origen: Colombia
Edad: Rondará los 50
Físico: Es delgada y de estatura media. Le ves la cara y, aunque no es fea, sí que ya ahí se le nota la edad. Ahora, el cuerpo que tiene ya lo quisieran muchas de 25: está operada (a las colombianas y a las venezolanas les gusta operarse bastante, es cierto) pero me he follado a varias colombianas veinteañeras operadas y tienen un cuerpo como el de Daniela (delgado pero con curvas, buen culo duro y unas tetas muy ricas). El coño lo tiene un poco peludo pero no molesta.
Fumadora: No me lo pareció.
Con tatuajes: Uno en la parte baja de la espalda.
Con piercings: No vi.
Higiene: Bien, nos lavamos los dos en el bidé de la habitación.
Duración, precio y lugar del servicio: Media hora sin prisa por 50 euros en el archiconocido local a pie de calle en Tomás Bretón (Metro Delicias).
Ofrece ducha: No (bidé y toallitas).
Da besos: Sí, jugosos y con lengua.
Hace francés: Sí, hasta el final sin suplemento.
Hace griego: Sí, con suplemento de 20 euros.
Implicación en el servicio: Buena, luego después te da un masaje.
Tiempo de la experiencia: Hace unos días.
Lo mejor: Es muy simpática y, aunque esté operada, se conserva muy bien para su edad.
Lo peor: Por decir algo, que se le nota la edad en la cara (sin ser, tampoco, nada escandaloso).
Ganas de repetir: Sí.
Andaba yo curioseando por la zona cuando decido mandar un WhatsApp para ver si alguna de las chicas que trabajan en esta casa me pudiera recibir. Pregunto y me dicen que están disponibles, para la hora que yo quería, Daniela y Claudia. Cierro cita para estar con Daniela y, cuando llega la hora, me dirijo al lugar.
Al principio no me podía creer que el lugar donde iba a tener la cita fuera un local a pie de calle con pinta de abandonado. Doy con los nudillos en la puerta (no había timbre) con pocas esperanzas de que alguien me fuera a abrir pero oigo pasos y decido esperar. Me abren y veo ante mi a una señora de unos 50 años cumplidos que, pienso, será la jefa (aunque, al verla en lencería, ya imaginé que daría servicios). Esta señora me conduce hasta la habitación y me pide el dinero.
Se presenta como Daniela y pensé (el sitio estaba bastante en penumbra): "pues vaya, sí que es mayor la señora". Le pago y me deja solo. Mientras me desnudo veo ya, con la misma sensación de penumbra pero con la vista algo más acostumbrada, que estoy en una habitación bastante funcional, con una cama grande y espejos por todos sitios además de una camilla (de esas de escay típicas de un ambulatorio de provincias de los años 80). En la habitación, además de bidé también había una ducha bastante moderna.
Vuelve Daniela, se despelota y nos lavamos. Mientras ella se lava la voy calentando: besos por la espalda, sobeteo de tetas y dedos en su boca, que me los chupa. Me lavo yo y vamos a la cama.
En la cama empezamos a hacer un poco de todo: nos comemos a besos, hacemos un 69, le meto suavemente algún dedo por el culo, me lame bien el rabo y las pelotas, se frota conmigo (pero sin penetrarla: eso me lo dejó bien claro). Es zalamera, le gusta regalarte el oído con piropos pero sin llegar a ser teatrera ni empalagosa.
Luego follamos. Lo hicimos en varias posturas hasta que me corrí en su boca. No rechistó ni hizo ascos: lo mantuvo un rato en la boca hasta que se fue a limpiar. Después me dio un masaje en la camilla mientras charlamos un rato: es bastante simpática y, sin llegar a ser pesada, tiene buena conversación.
Finalmente, nos vestimos. Me acompaña hasta la puerta y nos despedimos. Como ya he dicho, para nasa es una jovencita pero está muy bien conservada y tiene la experiencia suficiente como para hacer disfrutar a un hombre. No volveré de inmediato con ella (antes, quiero probar a alguna de sus compañeras) pero no descarto repetir, es un buen alivio para el cuerpo.
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No soy griego pero también hago un buen yogur.
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