Pippa
Es una mujer complaciente, que te hace sentir cómodo. Está de los 65 para arriba con lo que te encuentras con cuerpo propio de esa edad, fofa y carnes caídas,no está gorda ni flaca constitución normal algo desgarbada por la edad. Se deja hacer, lleva mucha vida por delante para no sorprenderse de nada. El chalet está muy bien, tranquilo, cómodo, la cama y la habitación estupenda. Es fumadora pero no olía ni sabía. La ubicación miras Google maps sus indicaciones y llegas. Nada rolojera, amable siempre. Lo único que puede ser negativo que depende de la edad del cliente pues puede ser una madre o abuela.
Lo dicho no sé cual puede ser su límite pero preguntado, que contesta a todo, se sabe. Como vive sola le encanta las visitas y el apoyo económico. Yo me lo pasé bastante bien.
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