Estuve ayer y me llevé una grata sorpresa. Al menos había unas ocho o nueve chicas (serían las 7,30 de la tarde) y alguna no estaba mal, sobre todo comparado con otras ocasiones.
Se me acercó una chica dominicana con aspecto indígena. El pelo cortado a flequillo sobre los ojos. No me acuerdo del nombre.
Tremendo. Ya en la escalera y en el pasillo, antes de entrar en la habitación, comenzamos a morrear y a sobarnos mutuamente que pensé que no llegaba a la habitación. Dentro por fin, fue total. Besa la condenada como si le fuese la vida en ello. Después de lavarnos, me hizo una buena mamada mientras se lavaba el coño. Luego la magree bien el coño y las tetas de pie frente al espejo. Y vuelta a chupar la polla, esta vez ella de rodillas. Hubo un momento que pensé que me corría. Ella me dijo que podía echárselo en la boca a placer. Me tumbé en la cama y me comió los huevos a tope, como mucha suavidad y ensalivando bien.
Se tumbó encima y morreamos. Le comí las tetas y la masturbé un buen rato hasta que me pidió follar. Antes me puse de rodillas y ella tumbada me hizo una nueva mamada y de nuevo tuve que controlarme porque me iba. Se puso encima de mi y follamos, con pasión mientras ella me decía que la sobara las tetas y se las comiera. Un lujo como se deja hacer. La dije que me follara hasta que se corriese y así lo hizo. Luego me ofreció griego, pero no llegué, me corrí en su coño sin llegar a cambiar de postura, dándola fuerte yo cuando ella cedió en las acometidas. Creo que ella también se corrió, pero eso nunca se sabe con certeza.
Aparenta como unos treinta y treinta y pocos años. Pero es una fiera en la cama.
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