Este club, debió en su origen de ser un pub irlandés, dado que conserva en su interior el tradicional estilo de estos locales: una barra de gran robustez, maderas castañas y pardas, o hierros forjados en las barandillas y elementos decorativos.
Hay unas siete lumis esperando la entrada de clientes, escasos cuando yo estuve allí. Las chicas son agraciadas, alguna feíta, como en cualquier otro club. Casi todas son rumanas, excepto una, que oriunda de Grecia, y que acababa de llegar de su país sin saber absolutamente nada de español, y otra ecuatoriana, del sur de Guayas.
Eso sí, las rumanas, siéndolo, se presentan de otras nacionalidades. Una chiquita, algo pesada y sabidilla, me dijo que era búlgara, pero luego en la conversación confesó haber nacido en la mismísima Transilvania.
La más guapa de todas, de aspecto teen, marcados pómulos, y ojazos prominentes fue otra rumana, pelirroja, ésta mucho más cortés y amable, con la que estuve a punto de pasar, aunque finalmente no accedí, más que nada por una cita posterior que tenía, la cual me frotó el pene, en la penumbra, contra mis pantalones vaqueros. Su nombre, Yanina.
Una tal Yulia, que dijo ser de Ucrania, aunque se entendía muy bien en rumano con una compañera suya, también destacaba por su hermosura. De pelo rubio, corto, ojos claros, y muy alta, llevaba unas de esas botas negras más allá de la rodilla, lo cual le daba un aspecto de mujer fatal formidable.
Sin embargo, fue la menos tocona, la menos engatusadora, y hay que reconocer en ella un sentido de humor originalmente excéntrico.
Todas las chicas iban con minifaldas y vestidos ajustados, sexys, pero sin exageración. Vamos, que haber salido del club e irse con lo puesto a cualquier discoteca de la zona.
Sí aprecie que iban todas un poco por libre, sin estar controladas por ningún encargado o encargada.
Las consumiciones son 8 euros la copa, y siete la cerveza. Si quieres invitar a la chica tienen dos tarifas: una copa sin alcohol, 24 euros; y son alcohol, 30.
Por otro lado, para mayor intimidad tienen un pequeño salón al fondo del local al que no entré, en el que puedes estar con la chica elegida. En este caso, hay también dos tarifas. Si sólo quieres que la chica te la chupe, pagas 50 euros; si te la quieres follar, 60. Desconozco si tienen bidé y las condiciones del mobiliario en estas últimas instalaciones.
El club abre de 4 de la tarde hasta las 4 de la madrugada.
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