Le tenía echado el ojo a una stripper que está por la noche y algún domingo por la mañana. Se llama María. Una chica morena con tatuajes en los senos (de los más bonitos que he visto nunca) y buen tipo.
Cuando llegó la ocasión, trate de ver hasta donde llegaba antes de entrar. Me dijo que sí a todo lo que la pregunté. Besos, posibilidad de francés.
Dentro del reservado una decepción. Más pendiente de admirarse en el espejo que del cliente. Francés y besos se resumen en dos lametones (contados). Termina el tema con una masturbación que me tome con calma que no estuvo mal pero que no era lo que esperaba al entrar.
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