Nombre de guerra: Natalia
Nacionalidad: Colombia
Forma de Contacto: whatsapp
Web profesional:[Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] aproximada: Septiembre 2025
Lugar: Cerca Ocimax
Instalaciones: Reguleras
Higiene: Bien
Precio: 140 1 hora,
Edad: Treintena
Cara: Normal, no es una belleza exquisita.
Pelo: Largo y negro
Cuerpo: Todo bisturí y goma, lo que buscaba
Pecho: Enorme, enhorabiena al cirujano
Culo: Ahí el cirjuna no estuvo tan fino, enorme pero un poco raro.
Piercings y tattos: Algún pequeño tatoo
Defectos corporales: Nada raro.
Actitud: Resacosa pero buena.
Conversación: Se fue soltando poco a poco
Besos: Decia que no, y despues fue un festival
Fuma: No creo.
Francés: Bueno
Forniqueo: Normal, de las que tienes que poner de tu parte.
Lo mejor: Na en especial
Lo peor: El dormitorio parecía que hubo un guerra.
¿Repetir? No, pero no por nada malo.
¿Recomendable? Si
Valoración global de la experiencia: Normal
A veces olvido mi gusto por chicas de cara angelical y me lanzo a buscar algo más morbosito, así que decidí probar con esta de facciones "especiales". Cerramos el trato económico-carnal: una hora por 140 €. Ofrece sus artes amatorias cerca de Ocimax, en una callejuela perpendicular. Puede parecer poco discreto, pero según la hora y el día no te cruzas con alma.Aparqué en el parking del centro comercial y fui avisando a la damisela de que llegaba. Me dio indicaciones precisas hasta el bajo. Las instalaciones dejan bastante que desear: casa antigua, habitación llena de trastos, ropa tirada y desorden general (eso ya es cosa de ella, no del sitio). Punto a favor: espejo en el techo.Me recibe tal cual en las fotos: pequeña, robusta, tetas operadas grandes y culo inyectado hasta reventar. Era justo lo que buscaba, sin quejas. Al principio se muestra algo tímida (a veces provoco esa reacción). Le pido un masaje para romper el hielo; malo y punto, pero no lo ofrece, así que no lo cuento como negativo. Habla poco, pero suelta que tiene "guayabo" (resaca, vamos). Pienso: ya la hemos liado. Me cuenta que la noche anterior fue intensa de curro y fiesta con las compis de piso. Poco a poco se suelta...Digo: al lío, que se nos va el tiempo. Empezamos a magrearnos. No da besos, pero vine por otros encantos. Noto que se pone a tono con unos toques ligeros en su cosita. Bajo al pilón y ¡fiesta acuática total! Eso me enciende. Su turno: un francés rico (con) y luego se monta a cabalgar. Espectáculo ver esas tetas de kilo y medio rebotando y el culo en el espejo de arriba.La dama se deja llevar, pasamos a misionero y ahí se desata: de no besar a sacar lengua para que se la chupe... ¡me puso a mil! Se corre, queda medio KO, pero con dos meneos revive y seguimos. Al final, todo bien; un rato de charla relajada porque se quedó distendida.Buena experiencia, pero no repetiré.
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