Aunque había pocos comentarios sobre esta mujer, eran positivos y la describían como a mí me gustan: tranquilas, cariñosas, amables. Así que he llamado y he conseguido concertar cita esta tarde (he tenido suerte, porque tiene mucho ajetreo). Lo malo es que yo quería 90 minutos y ha sido imposible porque ya tenía toda la tarde ocupada y he tenido que reservar sólo una hora.
La primera impresión al teléfono fue buena. Responde muy amable y simpática, y fue la imagen que me llevé durante todo el resto del encuentro: con ganas de agradar, sonriente y optimista. Sin embargo físicamente no esperéis un pivón. Los pechos son grandes, pero el resto del cuerpo no es bonito. Y sin ser fea tampoco es guapa. Pero lo suple como dije con su actitud.
Nada más entrar me saluda cariñosamente, me pregunta qué tal, esas cosas, y mientras empieza a besarme y quitarme la ropa me ofrece una ducha que acepto gustoso a pesar de venir recién duchado de mi casa (vaya calor hace estos días en Madrid). El baño es pequeño (como el resto del miniapartamento) pero limpio.
Vuelvo al dormitorio recién lavado y desnudo y seguimos con los besos y caricias. Como alguien creo que ha dicho, le encanta besar, también acariciar e ir despacio. Va bajando por mi cuerpo hasta llegar a mi pene y empieza a hacerme una felación, para después también chuparme lo testítuculos, pero las cosquillas hacían difícil que aguantase, aunque era divertido, así que volvió a concentrarse en mi pene (en mi opínión la chupa bien).
Cambiamos los papeles y ahora me toca a mí chupar y acariciar. En cuanto Carmen vio que mi boca bajaba un poco por debajo de sus pechos empezó a ponerse en posición de favorecer que llegase a su sexo, lo que no tardé en hacer. Lo tiene depilado y limpio, y aunque no estuve mucho tiempo ella dijo que se corrió dos veces (yo creo que fue un poco teatrera, pero si de verdad lo disfrutó me alegro por ella porque entonces fue intenso porque exterioriza bastante su placer). Y un “tercer” orgasmo le llegó en posición facesitting a petición mía (yo tumbado boca arriba y ella sentada en mi boca mientras se lo comía). He de decir que no la noté especialmente mojada.
Después de otros pocos mimos, caricias y chupadas le propongo penetración, y aquí también se desata bastante (parecía disfrutarlo mucho ¿teatro o realidad? no sé). Primero ella encima, y luego le pedí ponerme yo encima, posición en la que tardé poco en correrme.
Aunque faltaban unos minutos para alcanzar la hora Carmen no tenía ninguna prisa porque me fuese, al revés. Estuvimos ahí un rato charlando y besándonos, confirmando la impresión de que es una persona bastante alegre y optimista. Por cierto, me dijo que sólo trabaja por las tardes ya que por las mañanas tiene otro trabajo.
Ducha final, me visto, y para casa.
El trato ha sido muy bueno y la chica disfruta o parece disfrutar. Por el contrario físicamente no llamaría nada la atención, aunque esto yo ya lo sabía antes de ir. La experiencia debería haber sido bastante positiva porque es el tipo de mujer que me gusta (tranquila, suave, cariñosa, optimista, sonriente) pero yo no me metía en situación y estuve un poco ausente todo el rato; me costó pasármelo bien... como siempre. No tengo remedio.
Buena semana a los que empecéis a trabajar mañana después de este puente de San Isidro.
|