La semana pasada me encontraba por la zona y decidí hacer una visita a esta señora que se anuncia, con la mosca tras la oreja de que no me iba a encontrar a la moza de las fotos. La verdad es que las fotos no parecían falsas y me fascinaba la idea de encontrar a una mujer madura con ese cuerpo y esos abdominales. Sabía que era una ilusión y se confirmó en cuanto entré en la habitación. Apareció una mujer oronda, por no ser muy grosero, como si la hubieran hinchado con una bomba de bicicleta, brazos gruesos, piernas gruesas y desde luego los abdominales que tanto me habían entusiasmado, los había sustituido por llantas. En fin, decliné la amable invitación a quedarme (Tengo que decir a su favor que fué muy educada) y confirmé mis sospechas de que las fotos no corresponden a esta mujer.
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La única mujer que sabe siempre dónde está su marido es la viuda
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