Leti. 600067911. Manuel Becerra - Ventas
Nombre de guerra: Leti.
Nacionalidad: Paraguaya.
Forma de Contacto: 600067911 (whatsapp).
Fecha aproximada: Mayo 2025.
Lugar: Un piso de chicas en la calle Alcalá entre Manuel Becerra y Ventas.
Instalaciones: La habitación bien. Camilla de masaje profesional y una cama grande. El baño terrible. Viejo y descuidado.
Higiene: La de ella y la habitación, buena. La del baño, dudable.
Precio: 80 euros/hora.
Edad: 60 años.
Cara: De rasgos duros y marcados. Nariz y boca grandes. Buenos labios.
Pelo: Largo, un poco afro, de ahí lo enmarañado.
Cuerpo: Exuberante. Muy bien para su edad.
Pecho: Grande y precioso.
Culo: Buen culo.
Piercings y tattos: Nada.
Defectos corporales: Los de la edad.
Actitud: Muy agradable y dispuesta. Un poco quejica a veces, pero complaciente al final.
Conversación: Poca, preguntas para ir llevando la experiencia.
Besos: Muy buenos, besa con ganas.
Fuma: No lo sé. Podría ser.
Francés: Muy bueno y hasta el final.
Forniqueo: Lo que quieras.
Griego: No.
Lo mejor: Su variedad de servicios.
Lo peor: El baño, sin duda.
¿Repetir? No, por el baño.
¿Recomendable? Si te gustan mayores, sí.
Valoración global de la experiencia: 7.
Me falló un plan y decidí recurrir a ella. Quedó conmigo sin problema, debe vivir en la habitación y siempre está dispuesta, salvo que esté con un cliente, obviamente.
Trabaja en un bajo de un edificio de la calle Alcalá entre Manuel becerra y Ventas. Me recibió detrás de la puerta con un conjunto de sujetados, tanga, medias y liguero rojos, y ¡oye! Joder con la abuela lo buena que está. Me llevó a la habitación, me desnudé y me acompañó al baño donde desistí de entrar en la ducha por lo que me limité a lavarme los bajos en el lavabo.
Fui a la habitación y empezamos en la camilla, es una masajista pésima, pero hace de todo y me mostró todo su arsenal de juguetes. Así que si os gustan los dildos y el arnés, ya sabéis. Era mi primera vez en ese plan, así que me trató como lo que era, un principiante. Con mucho cuidado y cariño.
Pasamos a la cama y me la comí entera, la fui desnudando y vaya tetas, vaya culo, vaya boca. Está mayor y prefiere las posturas fáciles, se quejaba un poco si se lo ponía difícil, pero al final accedía a todo.
Terminamos con una buena comida por su parte mientras la metía mano al culo y le acariciaba el coño a la vez que ella me apartaba la mano cada vez que intentaba profundizar. Cuando sentí que me iba a correr le avisé para apartarme a tiempo y ella me puso la mano en el pecho para que me quedara quieto y ahí siguió dándole con ganas hasta comérselo todo, todito, todo. Una máquina.
Como quedó algo de tiempo me ofreció otro masaje y al rato me fui al baño, para lavarme como pude, un tras un poco de charla en la habitación mientras me vestía me fui para casa.
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