Había leído tantas cosas de Violeta, que me moría ganas de estar con ella, de tocarla, de besarla de disfrutarla. Estaba nervioso, tenía inquietud por conocerla, por la voz tan sugerente que tiene al teléfono.
Quedamos en una cervecería
próxima a su domicilio, cuando la ví me quede impresionado, no me podía creer el pedazo de mujer que tenía enfrente de mí. Pelo liso, rubio sedoso, piernas de vértigo, culito respingón, y pecho voluminoso (ja,ja,..), y carita de adolescente con su trencitas. Sus ojos brillaban con esa sonrisa, que te invita al pecado. Dos besitos de cortesía en la proximidad de los labios. "Eres preciosa", la susurré al oido. Ella no dejaba de sonreir, hablando de temas interesantes e intranscendentes, mientras estabamos en el local y cuando nos dirigimos a Princesa. Por el camino, caricias, juegos,.... (picardías). Je,je,..
La experiencia ya en los apartamentos fue muy morbosa, con besos apasionados en el ascensor, y la prueba de la humedad, je,je,... estaba cachonda perdida, la levante la falda suavemente y comence a acariciarla, estaba empapada, me puso a 100.
Muchos besos, caricias, ...... mucha temperatura, no dejaba de gemir, su boca no cesaba de recorrer mi cuerpo, su culito en pompa, su boca en mi, .....
Muy buena opción para los amantes de las maduras.