Cita de una hora por 100 eu. al filo de la media noche, en la habitación de un hotel que ella misma reservó sin pedirme nada más por su coste. Contacto ágil y eficaz por wsp. Me pidió pagarle a poco de empezar, antes de que las cosas subieran más de nivel.
El exterior. Me recibe con un vestido negro. Le quedaba bien. No llevaba sujetador. Braguitas rosa, medias negras y botines del mismo color. Complexión delgada en conjunto, sin que lo contradiga el buen tamaño de su culo y de sus pechos. Carnes suaves y mullidas en ambos sitios, y vayas por donde vayas. Otros dirán que son blandas… o vaya usted a saber. Yo prefiero decirlo como lo he dicho. Las agarras y las manos se hunden bien y se llenan. Los senos yo los vi bastante grandes. Con lo anterior se entiende que no sean firmes. Como esto va con gustos, diré que soy de los que se pirran por unos pechos como los suyos; y que me encanta cuando sus dueñas llegan a lamerse y chuparse los pezones, como es el caso. Pelo castaño; melena por debajo del cuello, lisa con alguna ondulación. La cara no tiene la tersura de una jovencita, sino la que toca a una mujer de su edad (por algo está en esta sección de 40+). A mí me gustó; y habrá a quien no tanto y quizá a quien no le guste. Es tal cual se la ve en sus fotos y videos, accesibles en su hilo de profesional ya cerrado [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]. La verdad es que ver los videos después de haber estado con ella tiene su morbo. Es española; muy de aquí.
Dulce y viciosa. Para mí, es de las que integra de manera más convincente en su implicación lo suave-dulce-amoroso y lo vicioso-más.vicioso-más.vicioso.todavía; una mezcla que me atrae muchísimo. Me encantan las que en una misma cita se desenvuelven bien en las dos cosas (que a veces parece como si lo uno estuvera reñido con lo otro), y ella lo hizo a un nivel espléndido. Preliminares largos, de pie, quitándonos despacio la ropa. Besa de lujo en la boca desde el primer momento hasta el final, y esparce besos por el resto del cuerpo. Conversa con naturalidad y gracia, con un toquecito de ingenuidad ayudado por el tono un poco atiplado de su voz. Abraza y acaricia con dulzura y se deja hacer de igual manera. Del otro lado, todo perfectamente armonizado, recibe el sexo oral con mucho morbo, gimiendo de gusto, moviéndose en busca del mayor efecto, elevando las caderas para acceder a un mayor repertorio de contorsiones. Por la inclinación del tronco desde la pelvis en alto hacia la cabeza, sus pechos se acumulaban en torno al cuello y hasta llegaba a lamérselos. Meto dos dedos; pregunto si acepta más y acabaron cuatro dentro. Entre unas cosas y otras se corre; con claridad e intensidad, sin necesidad de pegar voces ni exagerar las reacciones de placer no obstante fueran muy evidentes y excitantes. Le doy alivio probando sus nalgas y recorriendo a fondo su entrepierna de un extremo a otro en distintas posturas.
Viciosa y más viciosa. De este “otro lado” del vicio morboso, hubo mil cosas más. Por ejemplo, frotarse el sexo con el mío y hacerme un sexo oral de antología. Tumbado yo boca arriba, baja hasta el fondo montones de veces; se queda ahí, lamiendo, sacando la lengua hasta tocar con ella los testículos, apretando, moviéndolo todo. Suenan arcadas, y lo saca con una sonrisa dejando hilos de saliva espesa que cuelgan hasta su boca. Frota su cara entera con mi pene, se da golpecitos en ella con él, lo meto a un lado y otro de la boca haciendo que se hinche cada carrillo. Tanteo y veo que no hace remilgos si imprimo fuerza y ritmo, así que le propongo cambiar de posición y hacemos face fucking de alto nivel; yo de pie y ella sentada en el suelo, apoyando la espalda en el lateral del colchón y recostando en él la cabeza. Una pasada.
Viciosa y dulce. En los momentos más tranquilos siempre estaba pendiente de mantenerme en erección, atenta al menor síntoma de flaqueza para hacer algo, como quien no quiere la cosa, que mantuviera aquello recto y duro (rozarlo con su cuerpo, acariciarlo con la mano…). Así lo tuve la hora entera; disfrutando de todo sin consumir mis reservas, que aguantaron bien hasta el final lo mucho que hicimos. Me encantaron los largos momentos de tenerla sobre mí, conversando entre besos, rozando nuestros sexos y disfrutando de sus pechos: de estrujar su suave textura, de frotarlos el uno con el otro, de succionarlos, de ver cómo se llegaba a lamer los pezones y de unirme a ella haciendo esto.
La intención es lo que cuenta (sexo anal). Habíamos hablado por wsp de intentar la penetración anal (sin recargo). Me dijo que no lo dominaba bien y que no garantizaba cómo saldría. Lubricamos bien la goma; se tumba de lado, girando el tronco de modo que podíamos mirarnos a los ojos y yo tenía fácil acceso a sus pechos. Estoy de rodillas, bajando todo lo posible para enfilar su ano. Se va penetrando ella misma, aplicando todo el cuidado que necesita. Separo sus nalgas y logro ver la operación. Bonita visión de mi pene ahí dentro hasta la mitad, y excitante la sensación de lo apretada que es la entrada. Me muevo lento, y bajo el ritmo apenas noto que si lo subo ella se resiente. Se veía que no le era fácil y le empezaba a doler; así que salí despacio y lo intentamos de nuevo con ella a cuatro: cabeza apoyada en el colchón y el culo bien proyectado hacia arriba. Más o menos como antes. Se mostraba algo contrariada por no acabar de hacerse bien con el griego, pero yo le festejé muy sinceramente que el intento no fue cosa de poco y que fue un momento de una calidad muy especial en muchos sentidos: complicidad, respeto, buena predisposición, sintonía…
Penetración. Cambiamos de goma y se sube encima. Se mueve estupendo. Primero más despacio, todo muy sentido; luego con más frenesí, recibiendo con gemidos y sonrisas los sonoros y contundentes cachetes que le iba dando en el culo. Un orgasmo de los que no se olvidan; con un estallido bestial en el climax y una cantidad incontable de réplicas muy intensas que ella supo darme moviéndose como el dominio de una auténtica maestra. Mi cara debía de ser un poema. Cuando abro los ojos la encuentro con un semblante algo confuso, pues no sabía bien si me estaba haciendo daño o matando de gusto. Era esto último: que no sé ni cómo salí vivo de entre sus piernas de tanto como lo disfruté.
El sitio. El hotel donde estuvimos es moderno y de buena calidad, sin ser de lujo. La habitación está bien y el baño muy limpio, como es lógico. También lo es que las toallas fueran buenas y que las camas, siendo dos, no fuera ninguna de matrimonio; pero estuvimos en la que era más amplia y no hubo problemas de estrecheces de espacio.
Me duché solo al final; solo en los dos sentidos. Me recibió perfectamente aseada; y como yo lo estaba también y ella lo vio claro, no interrumpimos para un innecesario aseo el buen ritmo y nivel que tomó la cita desde que crucé la puerta de la habitación.
Muy recomendable y muy repetible.
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Su último video en pornhub: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Mi experiencia con ella, en marzo, fue genial. Morbo a raudales, implicación máxima, inteligencia y buena conversación.
Para repetir seguro.
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2 horas sin parar, hicimos de todo, fisting a 4 dedos, garganta profunda, follar. No pude entrar por el ojete, pero me dejo usar su juguetito, wow.
Ademas del vicio que tiene, es muy agradable y mucho humor. Se pasaron demasiado rapido.
Repeticion tan pronto como pueda.
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pregunta : me podeis decir por que zona recibe?
gracias de antemano
RlR
Yo la mandé un MP pidiendo información, me dijo que solia escoger el hotel de Chamartín, ya que según me comentó, no hace falta pasar por recepción para subir a la habitación y es más discreto.
Aunque no tiene sitio fijo.
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Folla como quieras, pero folla bien.
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