Hola, otro tocho de los míos por si os aburrís:
Hace poco he estado con esta mujer, cuyo hilo seguía desde que se abrió. Me cogió el teléfono a la primera y me agradó su voz, juvenil y agradable. Después de acordar la hora (que sale a 100€) salgo de casa raudo y veloz (tanto que me adelanto sobre la hora prevista) hacia su apartamento, muy cerca de la estación de Chamartín, en un edificio con portero que no pregunta.
Cuando Teresa me abre me llevo una grata sorpresa; es guapa, algo alta (con tacones calculo que 170 - 172) y tiene una bonita sonrisa que no abandonó casi en ningún instante de la hora siguiente. Aparenta perfectamente la edad que dice, 45. Es cierto que tiene las caderas anchas y con cartucheras o celulitis (o como se llame) pero me seguía pareciendo atractiva y femenina. También tiene un detalle en su rostro (no daré detalles) que a mí me parecía simpático y sexy. Lleva unas medias negras y un vestido rojo sugerente.
El apartamento está bastante bien, limpio y amplio. No vive en él pero no faltan comodidades. En el dormitorio tiene una camilla pero no es masajista.
Le doy el dinero a iniciativa mía y empieza a besarme, acariciarme y desnudarme suavemente. Se pone detrás de mí pegada a mi cuerpo y mientras seguía acariciándome me va terminando de desabrochar la camisa, y después entre ella y yo quitamos todo lo que llevo encima. Me pide que me duche (aunque venía recién duchado acepto, me siento más cómodo recién limpio) y cuando vuelvo la encuentro casi totalmente desnuda (sólo con las medias) y me tumbo al lado de ella, para seguir besándonos y acariciándonos. Le gusta mucho acariciar, y me pide tumbarme boca abajo para recorrer mi cuerpo con sus manos a la vez que me daba besitos a lo largo del mismo. Cuando se entretuvo en mi entrepierna me provocaba unas cosquillas que a la vez que me hacían reír levemente me causaban mucho placer.
Vuelvo a ponerme de lado otra vez cara a ella y después de algunos besos empiezo yo a recorrer su cuerpo con mis manos y labios, aunque me siento un poco patoso; pero ella me dice que no le de mucha importancia a la habilidad o técnica, que es más importante la intención de dar placer a la otra persona, y según ella eso se lo notaba en las sensaciones que ella sentía. Me alegro, si de verdad disfrutaba. No tardé mucho en llegar a lo que más me gusta, que es comer el sexo de una mujer. Aquí cláramente fingió, porque no podía estar sintiendo tanto placer como daba a entender con su respiración y gemidos, pero peores actuaciones he visto. No debí estar muy suelto. Y no noté que se mojase mucho.
Estuve bastante tiempo en el cunilingus porque es algo que me gusta, y lo alterné con masturbaciones, besos, felación de ella a mí, más caricias, etc, para volver al cunilingus, algo de 69... Por cierto, pienso que la felación no es lo que mejor se le da, yo en algún momento sentí una presión excesiva o roce de dientes, no estoy seguro, pero se esforzaba en que yo disfrutase.
Cuando Teresa debió pensar que ya estábamos los dos lo suficientemente calientes fue a por un preservativo, me lo puso, y me preguntó qué postura prefería, a lo que le respondí que ella encima. Al principio era un vaivén muy relajado y suave, aunque empezó a acelerar el ritmo al tiempo que aumentaba el tono y volumen de sus muestras de placer y gemidos (nuevamente, no me los creí) y yo acompañé también intentando acelerar la llegada de mi orgasmo, que alcancé pocos minutos después. Qué sincronización, pocos instantes después se acaba la música que tenía puesta.
Nos quedamos un rato hablando y besándonos, acariciándonos. E incluso me dijo un gracias (no la entendí del todo bien, creo que decía que por el buen trato o la suavidad o algo así... esas cosas no hay que agradecerlas, me parece evidente que estando con una mujer hay que tratarla con toda la ternura y respeto).
Después de la breve conversación, nueva ducha, me visto, al despedirme hago nuevamente el ridículo (fui a darle dos besos en las mejillas en vez de un pico en la boca) y para casa. Una hora justa desde que entré.
Buena experiencia, aunque me faltó estar yo algo más suelto.
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