No vuelvo ni aunque me lo haga gratis
Bueno, normalmente suelo dejar pasar un tiempo antes de subir experiencia, pero no me apetece que pequéis de incautos por no contar con más información. Disculpad que no use plantilla, ya conocéis los datos de la chica, sus múltiples nombres y otros tantos teléfonos, que, posiblemente, sea chilena (aunque hasta un acento paraguayo), etc.
Me gustaría haber contado con más datos, pero ya estaba en el lío cuando se hizo la unión de hilos. Un dato que parece nada relevante pero que para mí es importante es el lugar de trabajo, en este caso una casa baja frente al hotel Las Dunas en El Puerto de Santa María reconvertida en un prostíbulo, pues no es otra cosa, aunque aparenta ser un hostal con "recepción" incluida donde trabaja el tipo que se encarga de la gestión de las habitaciones. En definitiva un antro repleto de habitaciones a lo largo de un pasillo, donde la discreción es mínima o nula y donde toparse con otros clientes o chicas es seguro. Lo mío fue peor, tras llamarla y concertar cita al ver qué es de las pocas que aún cobran 50/100 y que el griego entra en el pack sin pagar extra, pues llego y me encuentro con un malentendido en la misma puerta entre la chica en cuestión, el tipo de la recepción y un cliente que había ido sin cita. Me alejo y espero, me habla por WhatsApp, voy y ella se disculpa y se explica.
Con este preámbulo, lo idóneo hubiese sido abortar operación pero ni siquiera ver que, a pesar de que la chica utiliza actualmente fotos suyas, había ganado peso considerablemente. Y eso se nota ya en la cara, no digamos en el resto del cuerpo. Pero aún así persistía en mi intento. Hasta ahí todo culpa mía por no largarme.
Pero de lo demás lo siento mucho pero esa falsa si ostia que gasta, el parloteo constante y falto de interés, el trabajarte con la mano solo con tres dedos como con asco (yo iba perfectamente aseado y afeitado, incluido los huevos), que te enfunde para la felación nada más probarla porque dice que tu líquido preseminal es demasiado salado, que no haga mamada profunda, que la nueva en su boca de lado a lado, que se ría porque no le cabe, que te mienta descaradamente a la cara diciendo que la tienes muy grande cuando está en la media de tamaño, que se implique cero y le tengas que estar dando instrucciones cada dos por tres (cuando debería saber cómo moverse con un tío), los gestos lascivos nada morbosos en su cara, en fin, la excusas y el continuo zafarse de las situaciones como cuando me puso sobre su cara para que me comiera pobremente los huevos y se cambiara de posición por la cara y por fin un pobre folleteo de coño acompaño de ruiditos y gemidos falsos, acabaron por matar mi libido y no poder así pillarle el culo que era lo que me interesaba.
Me he pasado el mes de febrero esperando una oportunidad para pasarla con una chica (pues me he propuesto que de mes en mes sea chica/trans/chica/trans y tocaba chica, pero al no ver nada interesante y no querer repetir con otras se me ha echado marzo encima) y ahora ya no me quedan ganas ni de unas ni de otras (habiendo perdido, creo, alguna gran oportunidad con estas últimas en el pasado mes. Creí haber acertado, pero me equivoqué. Una mala elección que no aconsejo a nadie. Así que me fui de allí con 100 € tirados y una crisis de autoestima, volando de aquella calle, pues ya no solo es el garito, sino la zona, la calle, que espero no tener que pisar nunca más.
Ahí queda, espero que os sirva.
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