Como llevo varios días palote-semi burraco y no quería lucirme por las transitadas calles choqueras (ahora llenas de gente comprando y con días libres) teniendo que encontrarme con conocidos a los que tener que explicar nada... decidí realizar el caminito a la playa (esta vez no por la canoa sino por la magnífica y tranquilita autovía) que enlaza nuestra capital con la playita puntaumbrieña. Y allí sólo conozco a Karlita, la argentina.
Como ya comenté anteriormente no es un cuerpo escultural ni siquiera un buen cuerpo en su acepción más reconocida. Pero en esta ocasión buscaba más la implicación, de la que esta jaca argentina parece tener una buena bolsa, que otra cosa. La parte esa psicológica que cada argentino tiene (o dicen tener), la saca esta mujer para que te encuentres agustito a su lado. Buenos besos con lengua modelo "novia" y no dice que no a casi nada (no le he pedido todo). Es una lumi para buscar un poco de consuelo en días con un poco de bajón o con pocas expectativas de algo mejor. Y entonces recurrir a "lo conocido que a lo estupendo por conocer...".
Hace griego aunque no se lo colé porque no estaba relajada y abierta y necesitaba un poste de telégrafo para atravesarla y empitonarla y yo no tenía esa situación en ese momento.
Tiene su coñito rasuradito y limpito y puedes comérselo sin mayor problema. Yo no lo hice porque andaba "perrote" y quería más que "me hicieran" que hacer.
Total, y en resumidas cuentas, que me dejé echar un polvo muy en condiciones y no meterme en muchas profundidades ni esfuerzos. Y para ello me sirvió Karlita (por cierto que descubrí en esta ocasión que vive con su hija adolescente a la que espero mantenga alejada de ese mundo). Piso discreto, zona discreta, muy fácil aparcamiento, buena implicación y sales con las piernas flojitas y cierta sonrisilla en la boca.
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