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Vistas las experiencias de los dos compañeros decidí probar suerte. Craso error, por lo leído no me hice muchas expectativas lo que no sabía era que me esperaba la peor experiencia de mi vida puteril.
Recibe en Aguadulce, cerca de la G.C. en unos pisos que parecen el motel de carretera de una película de terror americana. Al abrirme la puerta me encuentro una chica rubia, de unos treinta y pocos años más o menos, guapilla, me recordó a Belén Esteban pero en guapa, sin "la parte fea" diría, no sé si me explico, creo que tenía los ojos azules. Tetas enormes pero caidas y blanditas, culo plano, cuerpo blando en general, es lo que ocurre cuando pasan los años y te mueves menos que un avión de marmol y/o al parir un crio. Físicamente aprobado raspado, al menos para mi gusto.
Las fotos podrían ser suyas con toneladas de photoshop o de alguna reencarnación anterior. Intenta parecer simpática pero se la nota forzada, realmente está deseando de echarte a patadas.
Habitación cutre, con dos camas con un monton de trapos y mantas encima, los colchones eran de la segunda guerra mundial al menos, se hundían como 50 centímetros.
Pagué 50€ media hora, francés con goma, al cabo de 1 minuto me dice de follar, albergaba alguna esperanza de que follando mejorase la cosa pero todo lo contrario, aquí comenzó lo peor.
Solo las posturas que ella quería, a 4 patas y misionero, cualquier otra postura propuesta por mí era neutralizada con un "No cariño dame así que me gusta, venga dame así, dame". Cuando cambiaba de postura no dejaba de agarrarme la polla para seguir pajeándome a toda pastilla, todo con la clara intención de que me corriera cuanto antes, intenta por todos los medios que la folles lo menos posible y te agarra la polla constantemente para que casi no entre. Básicamente intenta que te folles su mano en lugar de su coño.
Como ya me estaba empezando a poner de mala hostia y no quería montar el pollo decido que lo mejor es largarse cuanto antes de allí, asi que la pongo a cuatro patas (era eso o misionero, no había más) me pajeo yo mismo y cuando estoy a punto le doy dos empujones y listo, eso sí, ella seguía con su "umm, siiií, que bueno cariño, ahh". Lamentable.
Me visto y salgo de allí cagando leches. Al subir al coche miro el teléfono, habían pasado 18 minutos desde que la llamé por última vez para que me dijera la dirección completa, en total calculo que estuve no más de 15 minutos.
En resumen, un puto desastre.
Esta claro que cada uno cuenta la cosa según su percepción de los hechos, ya cada uno que saque sus conclusiones y decida si merece la pena o no.
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