Totalmente de acuerdo con este post. Pero añadiría que para que la experiencia sea totalmente agradable, y dado que lo que buscamos en una escort es una elegancia, educación y saber estar, nosotros, como clientes, deberíamos estar también a la altura.
Por ejemplo, cuando llamo a una escort, siempre le pregunto que dónde quiere cenar o si es de agencia, que me recomienden ellos. Luego me arreglo como si tuviera una cita no profesional. Luego, como ya he negociado el precio, se lo tengo preparado en un sobre y no vuelvo a hablar más de dinero ni de su trabajo en ningún momento.
Muchas son estudiantes o tienen otros trabajos y pueden aportarte mucho más que simple sexo.
Una vez a solas en la intimidad, procuro que disfrute tanto como yo, preguntándole sus gustos sexuales, acariciándola, lamiéndole, comiéndole el coño y masturbándola.
De esta forma, si tú también te comportas como si fuese una relación no de pago, tratándola bien y no tocando el tema de que lo hace por dinero, consigues que ella se sienta mucho más relajada, más cómoda y, por lo tanto, se implique más.
En resumen: si la tratas como si fuera tu novia, te tratará como si fuera tu novia.
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