Nombre de guerra: Mili
Forma de Contacto: Sara
Instalaciones: Un lujo sitio donde menos te lo puedes esperar. Un loft con mucho gusto. Habitación justita pero bien. Con baño en la misma
Higiene: 10
Precio: Cita a ciegas con una hora masaje con terminación manual pero de lo más feliz.
Edad: 23 a 25.
Cara: Guapa. Para mi gusto, preciosa. Unos ojos de lo más bonitos. Y una sonrisa preciosa en todo momento.
Cuerpo: Como a mi me gusta, contundente. Duro, toques donde toques, todo natural.
Pecho: Duro, grande y perfectos.
Culo: También contundente, prieto y bien formado.
Piel: Suave como la seda.
Defectos corporales: Ninguno que haya apreciado.
Actitud: 10. Simpática, agradable, intentando que me sintiera cómodo y disfrutase.
Conversación: Muy muy simpática.
Besos: Si. sin magreo, pero muy buenos.
Francés: muy agradable, suave y muy salivado y muy duradero.
Forniqueo: no
Griego: no lo se.
Lo mejor: Su preciosa cara, sus ojos vivos, siempre sonriente, su simpatía, un gran masaje que me dejó nuevo, toda la parte erótica, que me hizo sentirme en la gloria. No sabría qué es lo que más me ha gustado, si el tacto de su piel, su cara, su sonrisa, sus besos, sus caricias.... Pero algo que he disfrutado como nunca, al menos que recuerde, ha sido poder saborear su rico coño y sus pechos duros, grandes y redondos.
Lo peor: Que me voy a dejar el sueldo.
¿Repetir? Si
¿Recomendable? Si
Valoración global de la experiencia: 10
Relato: Había estado antes en el sitio. Me gustó la primera vez y volveré mientras sigan ahí. no parece una casa de masajes.
Recibe Sara, La conocía de hace tiempo, muy agradable e inmediatamente me pasa con Mili.
Menuda sorpresa cuando la veo. Guapísima, muy sonriente y esos ojos vivarachos. Me fijo en su cuerpo. Es como a mi me gustan las mujeres. Con todo puesto. Y muy bien puesto. Me he puesto un poco nervioso, tengo que reconocerlo. Me ha impactado. Me da unos besos y me abraza. Y yo a ella.
Un poco de ducha, pues venía recién duchado de casa, Nos damos un repaso de caricias suaves y besos por todas partes y me pide que me tumbe.
Me tumbo boca abajo y empieza un masaje desde los pies hasta el cuello, sin olvidar brazos y manos. No creo que me relajara, sino todo lo contario. Me puso a mil.. Sabe lo que hace. Buena conversación y fluida, como si nos conociéramos de siempre.
Me dijo que me diera la vuelta. Todo suavidad y dulzura me hizo gozar como un bellaco, siempre con una sonrisa.
Le pedí que me dejara comerla un poco, pero fue un buen rato. Qué agradable y parecía que lo disfrutaba. Lo cual me hace a mi disfrutar aún más.
La terminación fue manual, pero lo hace tan bien que no sé que hizo antes y después .
Un poco de charla, ducha, risas, besos de despedida y hasta la
próxima que será pronto.
La mejor experiencia que he tenido en muchos años y posiblemente la mejor de todas. Al menos que recuerde.
Y como dijo McArthur: "Volveré".