Tras el parón provocado por la pandemia y sus consecuencias, aún no había vuelto a quedar con nadie y para la reaparición decidí empezar con un masaje erótico para ir volviendo poco a poco. Y dadas las experiencias existentes me decanté por Jade, ya que me atraía la posibilidad de un masaje profesional.
La cita es en una habitación dentro de un local tipo spa liberal (por cierto la chica que me abrió/camarera un pibón, me hubiera encantado haber subido con ella), habitación con ducha dentro y espejos por todos los lados.
Jade físicamente es una chica no muy alta, rellenita de unos treinta y pico, en la que destacan unas tetas inmensas por encima de todo, pero quien vaya que no se llame a engaño, tiene barriga y bastantes kilos, si eso te echa para atrás, mejor no vayas. Pero si no te importa y quieres disfrutar de unas tetas grandes, ella te deja que juegues con ellas, se las comas, las amases, etc. Me pegué un atracón de tetas impresionante. Pero eso fue en la parte final del masaje.
El masaje en sí muy bueno, efectivamente la chica sabe lo que hace y estuvo trabajando duro en mi espalda, aunque en todo momento pregunta por la intensidad que tú quieras. Su actitud además es muy amable y simpática, estuvo dándome conversación todo el rato. Tal vez al pasar a la parte erótica es más impostada, con cosas que ella supongo que dice pensando que te van a poner más cachondo, aunque no es mi caso.
En la parte erótica lo dicho, juegas a tu gusto con un par de ubres, el coño solo se lo acaricié por fuera mientras me masajeaba (ella adopta posturas para facilitarlo), durante la paja ni lo intenté, centrado como estaba en esas tetazas y esos pezonazos. Por desgracia, como yo mismo preveía por la inactividad, me corrí mucho antes de lo que hubiera querido, pero quedé satisfecho.
En resumen, repetiría si quisiera un buen masaje y unas tetas enormes, aunque claramente, y repito para que nadie se llame a engaño, le sobran kilos.
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