Después de mucho tiempo sin pasar por el piso, me dejo caer, ya que estaba en la zona. O no tan cerca, porque ahora han cambiado y se han ido al centro, es zona más complicada de aparcar.
El caso es que fue un desastre absoluto. Llego y esperaba elegir entre al menos 2 chicas. Me abrió una argentina: grande, grande, grande. No gorda, sino grande.
En los besos de rigor al entrar detecté un pestazo tremendo a halitosis (hay tratamiento para esas cosas, señoritas). Apretado por el horario, sin alternativas en ese momento, sin ganas de ir a mayores, allí que me quedé. [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Me dio un masaje que aún estoy dudando si fue con las manos o con los pies. No quería ni darme la vuelta, esperando que acabase pronto con la faena. Mecánico. Paja con mucho aceite, y para casa.
Con otras masajistas se interactua, con ésta, ni ganas.
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