Yeny, masaje satisfactorio
Hará un par de años, en una ocasión que acudí a masaje con Lucía, me presentó a Yeny, su nueva compañera, a la que invitamos a sumarse a la sesión.
Tumbado boca abajo en la camilla me puse en sus manos, Lucía iba guiando a Yeny, y yo notaba el suave tacto y las tímidas caricias de sus pequeñas manos inexpertas, con pases cortos e imprecisos, sin aproximarse a zonas sensibles, así transcurría el masaje y Lucía se iba centrando en mis nalgas invitando a Yeny a imitar sus caricias. Tras darme la vuelta, Lucía siguió por mi pecho y vientre mientras Yeny me acariciaba las piernas, su mano sobre mi muslo se aproximaba insegura y la conduje para que sus dedos me rozaran los testículos, mi verga respondió a la tibia delicadeza y candidez de sus manos. Bajo esa fusión de experiencia de la una y timidez de la otra me dejé llevar y así me condujeron a un placentero relax, tal que Lucía sorprendida dijo "mucha leche", quedé encantado con las párvulas y pequeñas manos de la inexperta Yeny, augurando nuevas sesiones prometedoras.
Desde entonces he seguido disfrutando de sus masajes, a veces también a cuatro manos con Lucía, incorporando juegos y situaciones morbosas. Yeny es esa alumna que supera a la maestra, y a pesar de no quitarse prenda alguna, ha perdido la timidez y su masaje resulta gratificante y se presta a juegos en los que me procura notables erecciones acompañadas de un gratificante relax.
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