Estuve con ella hace unos meses y todo seguía igual.
La casa, el señor, la habitación, la camilla y su bata.
Mismo precio y mismo comienzo.
Al verme me preguntó qué porque tanto tiempo sin ir.
Me quito la ropa, me tumbo en la camilla y al lio.
Mismo masaje y mucho aceite.
Al darme la vuelta me empieza un masaje por la entrepierna y como uno no es de piedra me fui animando. Ella se deja acariciar por encima y noto como los pezones se le ponen duros, bajo la mano y me la quita con ahí no se toca pero diciéndolo con una sonrisa.
Sigo con los pechos, meto la mano por la bata y se deja hacer.
Le abro toda la bata y se la quita. Le digo que se quite el sujetador y aunque sé resiste, termina desabrochando suelo. Las tiene muy bien puestas y me incorporo y trato de comerselas, al principio no me deja y luego cede.
Me vuelvo a tumbar y comienza un RM muy aceitado pero que me pone aún peor.
Le acarició por abajo, meto los dedos bajo el tanga y me gusta sentir sus pelos y ver cómo se está mojando, no me dice que no pero no me deja bajarlo. Me dice que no sea malo.
Me corro, ella me limpia y se pone la bata.
Me despide y me dice que no tarde tanto en volver.
Una experiencia que me ha dejado confundido, hasta ahora se había limitado a un masaje y un RM y esta vez camas allá.
Procuraré volver antes del verano.
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