Lala la, lala land
Es la primera vez que voy al local de Rafael de Riego. Tan discreto resulta que lo pasé de largo. Retrocedí unos números más abajo y tuve que volver a pasar para localizarlo. Ninguna china en la puerta. Desde fuera no ví el interior, no sé si por el reflejo del sol, el caso es que entré directamente sin saber si había o no clientas dentro. En el interior no había más que una chica sentada viendo una peli en el móvil. Se incorpora y en un español forzado me pregunta si quiero masaje.
Es a lo que iba, así que me dejo llevar hasta el fondo del local. En el camino no me cruzo con nadie.
La habitación como ya se ha descrito tiene ducha, así que perfecto. Me recita los precios y pregunto si es ella la que me daría el masaje. Su afirmativa respuesta con esa sonriente cara me anima a pedirle una hora. Su nombre es Lala, como 1'65 de estatura, complexión delgada y negra cabellera suelta.
La pago y comienzo a desnudarme mientras ella sale de la cabina. Regresa casi de inmediato y se quita el vestido; perfecto, qué bien. Para mi sorpresa, también se quita las braguitas y luego el suujetador. Así que olé, me va a dar el masaje desnuda desde el principio. La poca luz ambiente no permite ver mucho, pero su silueta es estilizada, poco pecho, practicamente sin tripa y un culete intermedio, ni plano ni respingón. Piernas y brazos delgados acorde al resto del cuerpo.
Como me ha resultado excitante su striptease, mi soldadito ya se ha puesto en orden de marcha. Me ofrece ducha, pero no la requiero. Entonces ella me invita a acercarme hasta un diminuto lavabo y toma mi soldado entre sus manos, lo enjabona suavemente para aclararlo y secarlo después; como ya estaba en posición de revista, se lo metió brevemente en la boca. Para empezar no está nada mal.
Me tumbo en la camilla y comienza una masaje que me resulta bueno, mejor de lo que cabía esperar. Tiene fuerza en las manos y lo aplica con la presión que le pedí. No me entretengo en describiros el masaje: solo decir que recorre todo el cuerpo, de pies a cabeza, aunque los genitales no los toca hasta el final. Cuando te das la vuelta, sigue el masaje por piernas y tronco. Seguidamente se sube a la camilla sobre tus pies y comienza a masajearte el pene y aledaños.
Se baja de la camilla y comienza un francés muy rico; ahí es cuando mis manos comienzan a explorar su cuerpo desnudo. Le propongo que se tumbe ella para hacerle un cunilingus y en su lugar me plantea hacer un 69. Pues estupendo; se sube nuevamente a la camilla y disfruto de un 69 muy rico. La conjunción del francés y el cunilingus hizo que explotara y me dejara sequito.
Como sobraba un poco de tiempo, me dio un masaje en los pies. Después de ducharme yo, se duchó ella, indicándome que así siempre la encontraremos limpia. Buen apunte.
En el camino hacia la salida me cruzo con otras compañeras: sólo pude ver a la que habéis descrito como encargada, pelito corto.
Lala habla poco español, pero te puedes entender mejor en inglés
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