Tenía ganas de pasarme por la pelu de E.G.F, aunque me estaba dando apuro por el tema del que se ha estado hablando en anteriores post con respecto a los pogramas y demás, pues no me apetecía mucho salir con el careto pixelao en la tele haciendo el baile del elefante o algo así. Lo estaba meditando, y cuando me quise dar cuenta le estaba endiñando lo que vienen siendo veinte mortadelos a un chino con melena y ropa rechulona por media hora de masaje con Ari.
Se ha hablado más que suficiente de ella en el hilo, aun así confirmo que es de unos cuarenta años y tipo china estándar con pechamen algo mayor que la media chinil. Es muy simpática, sonriente y da palique, aunque durante el masaje no da la brasa. Efectivamente el masaje es de tipo tui-na, aunque este es menos fuerte y toca menos puntos que el original. No obstante es un masaje más que decente y se nota que sabe donde toca, no es un pasamanos sin sentido.
Al darme la vuelta, ha empezado a rozarme los bajos como por descuido, yo sin decir nada:
-¿Masahe tanbé ahí? Jiji.
-Toma, claro (como diría Cela).
-Jiji.
La ejecución ha estado bastante bien, a medio hacer ha utilizado un poco de aceite mientras yo cantaba el ande ande ande, la mari mo-re-na. No mete prisa. Ciertamente, el masahe tanbé ahí está incluído en el precio. Chupá ma dinelo, aunque no he preguntado el coste del suplemento.
-Anda, el cuadro está torcido, déjame que lo ponga bien (suelo hacer pequeñas obras al acabar los servicios, por aquello del karma y eso).
-Jiji.
-Coño, no puedo.
-Jiji.
-Joder, esto está puesto torcido. El que lo puso iba tajao como un diablo.
-Jiji, guta a mí así.
-Ah.
Por veinte eurillos la media hora es una buena opción, aunque como detalles negativos apuntaría que la toalla que estaba encima de la camilla tenía por lo menos toda una tarde de uso y que para la limpieza utiliza unicamente unos trocillos de papel de culo. Alguno pensará que lo mismo por veinte euros tenía pensado ducharme y que me invitaran a un pato con bambú con setas chinas para recuperar fuerzas. No vi más masajistas y el salón de peluquería (arriba) estaba completamente vacío. Ay, antena piés.
Un abrazo.
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