Sara estaba como siempre. Me recibió en vaqueros y descalza, me dio un largo abrazo...apenas había cambiado.
Piso limpísimo, habitación agradable con futón. Me dí una ducha y cuando llegué estaba en ropa interior.
Todo era como recordaba.
Me encantó como Sara dominaba a la perfección la escena, utilizando su cuerpo, piernas, pies y manos en la medida adecuada. Se transformaba y tomaba el control; la gracia estaba en que yo le cediera el control. Ella decidiría cuándo y como me correría.
Lo que más me gustaba era el contraste entre sus pequeñas manos y la fuerza y destreza con la que los utilizaba. Tras una primera corrida en sus manos, me pidió que me relajara y me hizo un masaje primero deportivo y cada vez más sensual...Se le dió francamente bien también. Poco a poco fue excitándome de nuevo con sus pases, utilizando sus pechos y sus manos, nos intercambiamos besos. Esta vez le pedí footjob porque adoro sus pequeños pies. Del mismo modo que sus manos, los utilizaba con una gran maestría. Para mi, también es la mejor mujer que he conocido en este apartado.
Volvió al lingam y esta vez utilizó conmigo un vibrador, y me indicó cómo respirar. Intenté seguir sus pautas, pero la verdad es que me desconcentró un poco ese ejercicio, no acabé de pillarle el punto.
En definitiva, una experiencia para enmarcar. Erotismo, destreza, técnica, y charla muy amena. El mejor lingam que he probado jamás, y el mejor footjob sin duda.
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