Siguiendo la recomendación de Bailarín, acudí a Ana para un masaje y encontré justo lo que se comenta: una chica tailandesa auténtica, con amplia experiencia en el mundo de las terapias, que realiza su trabajo con profesionalidad y excelente buen hacer. Tanto es así, que ninguna de las dos veces que he estado en su piso he solicitado nada que no fuera el masaje.
Lo que más me sorprendió es como se encarama en la camilla y coloca sus pies entre el espacio libre que hay entre las piernas y los brazos con el cuerpo sin apenas rozar al cliente. Es agradable de trato y la relación calidad-precio es excelente, de lo mejorcito del mercado.
Sólo masaje: 35 euros una hora y 50 euros una hora y media.
La habitación está muy bien montada. Camilla cómoda, toallas limpias, temperatura cálida, buenos olores, música relajante, iluminación ténue con velas. Ofrece ducha.
Ideal para soltar y descontracturar el cuerpo entero, porque aplica sus manos en piernas, espalda, brazos, pies y cabeza. También algo más si se desea, pero de eso no puedo hablar porque no lo pedí.
Gracias y un saludo a todos
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