Nombre de guerra: Vicky
Nacionalidad: Latina
Forma de Contacto:wasap
Lugar: Santa María de la Cabeza cerca de Atocha
Instalaciones: Piso con varias habitaciones, ducha en habitación
Higiene: Impecable
Precio: 80€ hora final manual
Edad: 24-28. No pregunté
Cara: Guapa
Cuerpo: Muy cuidado
Pecho: Pequeño bonito
Culo: Espectacular, no es exhuberante, es perfecto
Piercings y tattos: No recuerdo
Actitud: es cariñosa,
Conversación: La justa
Besos:Algún pico
Fuma: no
Francés: No pedi
Forniqueo: No ofrece
Griego:No ofrece
Lo mejor: Muy profesional
Lo peor: demasiado profesional
¿Repetir? Si
¿Recomendable? Si te gusta el tantra
Valoración global de la experiencia: 8/10
La experiencia es de diciembre. Tras leer varias reseñas, decidí acercarme al Paseo de Santa María de la Cabeza para conocer a Vicky. El acceso tiene su miga: te encuentras con un portal de doble seguridad donde tienes que esperar a que cierre la primera puerta para marcar la segunda. Una vez superado el trámite de la puerta esta se abrió ligeramente y Vicky, oculta tras ella, me hizo un gesto sugerente con la mano invitándome a pasar. Me recibió vestida con un picardías negro muy sexy que realzaba su figura. Me cogió de la mano y me guio hacia la habitación, un estudio impecable con un futón cómodo, una ducha abierta protegida por cristal y, sobre todo, un espejo colocado con una intención puramente erótica.
Antes de tumbarme, nos pusimos de pie frente a frente. Nos abrazamos suavemente y ella me pidió que cerrara los ojos para sincronizar nuestra respiración. Fue un momento de conexión muy bonito y prometedor. Vicky tiene un cuerpo espectacular, con unas caderas marcadas y un pecho pequeño y natural. Sin embargo, tras ese inicio tan cercano, la sesión se transformó en una coreografía milimétrica sincronizada con la música; ella es la directora de orquesta. Se mueve sobre ti usando antebrazos, rodillas y hasta su propio culo. Ver esa escena reflejada en el espejo es visualmente potente, pero aquí viene el "pero": el servicio es extremadamente mecánico.
No hay espacio para la improvisación ni para la interacción recíproca; ella marca los tiempos y no permite que la toques más allá de lo que su guion dicta, lo cual contrasta con la intimidad del abrazo inicial. Esa rigidez le resta la calidez que muchos buscamos en el tantra, convirtiendo el encuentro en una actuación técnica impecable pero algo fría. Tras una ducha erótica bajo el cristal y un francés natural muy visual frente al espejo (sin tragarse el final), la sesión cierra con un masaje craneal donde te guía con palabras por un "bosque imaginario". En definitiva, es un masaje bastante bueno con final pero pierde el encanto del tantra al estar todo tan medido para mí es un 8 por lo mecánico que es todo. quiero volver porque el masaje me gustó bastante.
Última edición por Tiny31; 25-03-2026 a las 15:18
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