Irina
El negocio lo llevan ahora los mismos de Asian Wellness. Reservo con Irina por whatsapp.
Las instalaciones parecen prometedoras, pero la habitación tiene un aire destartalado.
La encargada es una señora muy simpática, te hace sentir cómodo de inmediato al recibirte. Escojo el servicio de 150 euros, lo denominan "masaje geisha".
Irina es descrita en la web como ruso-californiana. Sin duda está muy buena y es una rubiaza guapa. Su piel es sedosa, un verdadero lujo. Pechos naturales de tacto adictivo. Pero me resulta seria, lejana, reservada. Conversaremos muy poco. Tiene acento, pero habla muy bien español.
Su actitud no tiene nada de sensual. El masaje es irrelevante: demasiado suave y no transmite. Pasea con insistencia los senos por mi espalda y después por mi torso, pero sin frotarse. Mantiene siempre una distancia. No es cariñosa: no deja caer ni un besito perdido en ninguna parte. Manipula mi miembro sin gracia. A pesar de su atractivo, no me excita y me aburro.
Le pido que se tienda, que voy a acariciarla yo. Es un gustazo contemplar sus formas suaves y plenas, con un culo-manzana para enmarcar; triangulito del tanga bien visible, aún está bronceada a pesar del tiempo transcurrido desde el verano. Aprieta las piernas, cerrando los caminos. Masajeo su espalda y su culo con suavidad, mimándola. Hago alguna mínima incursión entre las nalgas, pero sin insistir. Le pido que se dé la vuelta, mantiene las piernas pegadas, no se relaja, está rígida. Otro ratito así, disfrutando de sus pechos, recorriendo su vientre, merodeando su rajita pero sin atreverme a introducir los dedos. No la veo en disposición y no he venido a pasar momentos tensos.
Me tiendo a su lado. Ahora está pegada a mí, deslizo mi mano por debajo de su costado y juego con sus nalgas, introduzco mis dedos entre ellas llegando a rozar la vulva, noto una sensación de humedad que no me esperaba. Me está pajeando rutinariamente. Me corro con una erección a media asta. Ella parece algo más afable una vez resuelta la eyaculación reglamentaria. Charlamos un rato, vagamente acariciantes.
No ha cumplido la hora contratada: no habrá permanecido más de 45 minutos en la habitación. Lo sé porque he estado una hora exacta en el local y ahí se incluyen recibimiento, presentación de otra chica que andaba por allí, desnudarme y vestirme, dos duchas y la despedida.
No repetiré con ella ni puedo recomendarla.
Llevo mala racha con los masajes, y mira que me gustan.
Saludos.
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