Comparto tu idea, compañero.
Ese punto de exclusividad y sibaritismo que tiene el BDSM no se corresponde, ni de lejos, con lo que ofrece el mercado, el sobreprecio por una implicación menos física, apenas mental, la poca atención al detalle y la mayoría de las veces, sin los conocimientos y preparación que requieren estas
prácticas, deberían darle la vuelta a ese embudo.
Veremos como se define, si Anout fuese la excepción...