Nombre: Furia fuego
Nacionalidad: española,
Forma de Contacto: email
Web profesional:
Fecha aproximada: mediados de mayo
Lugar: Barrio concepcion
Edad: 38 ?? No sabría decir, tampoco pregunte
Cuerpo: delgadita de pecho grande natural, fotos reales
Tafira: 150€
¿Repetir? sin duda!!
¿Recomendable? si
Valoración global de la experiencia: 10
Volví a estar con Furia, a medida dos de mayo. Quedamos en el mismo sitio que la otra vez. Ella estaba puntual en el sitio. Se agradece ya que con otras dominas alguna vez me ha pasado tener que esperar algunos minutos en la puerta y la verdad que no es grato, ya entras de mal rollo a la sesión.
La pedí que se vistiese de látex, llevaba un pantalón negro con un top negro ajustado. En el correo la pedí que me hiciese una sesión de trampling y me hiciera un entrenamiento anal. Yo estoy muy cerrado en esto. Me pido ir con un cinturón de castidad, y allí que me fui.
Empezamos con el trampling, al principio tuve que besar sus zapatos, me puso a cuatro patas, ella rozaba sus tacones con mi pene encerrado, estaba a mil ya. Luego puso sus piernas encima mío, y empezó a escribir su nombre en mi espalda con sus tacones. Me decía que quería dejarlo bien marcado. Estuvo un buen rato. Cuando ya termino me puso en un costado de la sala. Y ella se subió encima mío con sus tacones. Empezó pocos segundos. Luego fueron un minutos sin bajarse clavándome los tacones con fuerza. Así hasta que consiguió estar un buen rato. Yo creo que estuvo al rededor de 5 minutos. Esta
práctica no los había probado, y he de decir que es bastante dolorosa. No se si será por el tacón fino que llevaba.
Para terminar me ato a una especie de potro y ella se puso un arnés. Saco varios dildos. Empezó a lubricarme el culo, y ella ya vio que nunca lo había practicado. Al principio la costó con el pequeño, pero cuando estás pasando Justo donde más duele, ella apretó fuertemente y lo metió hasta el fondo. Me dolió bastante. Fue como una violacion, ella empezó a moverse para dentro y para fuera, a distintas velocidades. Lo saco y cogió otro más grande, y efectivamente, volvió hacer lo mismo. Cuando Justo está atravesando lo más doloros empujó con fuerza hasta el final. Fue una sensación extraña. No poder moverme y sentir como ella empuja y se ríe a la vez. Eso me encanto.
Término, me ofreció ir a la ducha. Charlamos un poco para nuestra
próxima sesión, y me fui a casa. Con el culo dolorido.
De hecho al día siguiente cuando me siento en el coche, algo dentro de mi, me recuerda el empuje de ella.