re: Carmen - 610671397
Estaba deseando llegar a casa para contaros mi experiencia de hoy con este pedazo de mujer que es Carmen.
Aprovechando que tenía unos asuntos por Plaza de España, recordé que Carmen se había mudado hace poco a los famosos apartamentos de la Plaza de Los Cubos. Y me dispuse a llamar, aunque no las tenía todas conmigo: Carmen se ha convertido en una mujer muy solicitada, y eso de llegar, y besar el santo, no lo creí posible... pero hoy era mi día de suerte en ese sentido, y me dicen que le acaban de anular una cita, con lo que es posible verla.
Nada más llegar, me recibe de lo más cariñosa, con un mini-picardías negro, que le sienta fenomenal, y unos besos de esos que sólo ella sabe dar (Dios, como besa esta mujer, esa lengua...).
Pasamos a la habitación de un más que coqueto apartamento, mientras seguimos besándonos. Me indica donde está el baño para una duchita previa. El baño, inmaculado, y muy bonito.
Tras el aseo mutuo, pasamos a la acción. Me dedico a magrear y lamer lentamente a esta musa rubenesca-renacentista, mientras mi aparato va alcanzando unas dimensiones ya considerables. Lamer su coño es un placer, de verdad. Un coño grande, no depilado del todo en el pubis, y con unos labios grandes, pero grandes de verdad (atentos los fans del hilo "Labios Vaginales Grandes). Después, me toca a mí ser comido. Eso si que fue ya la hostia. Como chupa esta chica. Y esa garganta verdaderamente profunda, tanto es así, que en algún momento temí estar ahogándola, pero no, ella me apretaba aún más para que se la metiera más adentro, hasta que se la saca y de su boca escapa un gran hilo de saliva, fruto del esfuerzo mamatorio que acaba de hacer. Impresionante, de verdad. Eso solo lo había visto yo en películas.
A estas alturas, ya no puedo más, y la penetro desde atrás. Duro unos diez minutos, porque mi leche no aguantaba más en el depósito y necesitaba salir.
Después del primer asalto, nos tomamos una Coca-cola tranquilamente, mientras ella se echa un cigarrito. Charlamos y reímos, Carmen es una chica muy agradable y simpática, y estás con ella como si estuvieras con tu novia o una buena follamiga. Solo que ella está mucho más buena.
Mientras charlamos, me deleito en acariciar sus curvas, y me paro en esos dos melones, coronados por sendas galletas Fontaneda, que me dedico a chupar. Segundo asalto.
Se sienta sobre mi cara, mientras yo acaricio mi aparato. Mientras la como, ella me mira desde arriba, con una cara que es la pura imagen de la lascivia, relamiéndose los labios y lamiendo sus enormes pezones. Casi me corro así otra vez, pero me pide que se la meta, y yo, buen chico, obedezco. Esta vez, ni tres minutos. Segunda corrida, aunque ella quería más guerra y se hace un dedo mientras yo caigo rendido en la cama.
Otro ratito de conversación, y a casa, contento y satisfecho de verdad.
Esta chica es una mina, como profesional y como persona. Vamos a ver si la cuidamos entre todos, y que se quede entre nosotros durante muchísimo tiempo.
|