Hace tiempo que os sigo.
Por fin me decido a participar.
He visto este hilo sobre facefuck y me gustaría compartir con vosotros mi experiencia.
Fue en un tugurio de Prosperidad, en la calle General Zabala, creo, casi esquina con Cartagena. Se trata de un sitio de orientales. Un día, a las tantas, después de tomar varias copas, iba bastante cocido (y caliente) y entré. Mi intención era tomarme la última e irme a casa, pero a la segunda chica que se me arrimó y se me pegó metiéndome mano, caí (por eso no voy mucho de putas, porque a la primera caigo... lo que tiene pensar con la polla).
Eran 80 euros y, a pesar de que iba bastante cocido, como decía, tenía claro que no iba a follar. Sólo chupar, y así se lo dije a la chica. Bajamos a la habitación, lavado rápido de bajos y al lío. La chica era pequeñita, casi no tenía tetas (para los que les gusten planas, ideal). La tía iba a ponérsela en la boca a pelo, sin condón. Mi cerebro se activó por segunda vez y le dije que ni hablar. Se extrañó, pero me puso la goma y empezó a chupar. Y ahí empezó todo.
La media hora siguiente fue un facefuck de infarto. En todas las posturas, apretando la cabeza, hasta la garganta, ella arriba, ella abajo, sentada, tumbada... Toda una media hora sin sacársela de la boca. Muchas babas, eso sí, pero no vomitó. La pobre, a veces, paraba y decía: "follar?". Y yo: No. Y otra vez. Al final, cuando me iba a correr, me quité el condón y me corrí en su boca (si no recuerdo mal, creo que lo había pactado antes con ella, pero me da la sensación de que si sucedió por sorpresa, tampoco era problema).
Luego, mientras nos vestíamos, me dijo que le sorprendía que sólo quisiera por la boca. Ella sonreía, amabilidad oriental, pensé. Me despedí y me fui.
La experiencia fue curiosa, algo cutre, pero muy morbosa. Sólo os diré que me llevé un regalito de allí: un montón de ladillas que me costó la leche quitarme. Si es que hay que mirar donde se mete uno...
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