Ya hay experiencias escritas sobre esta pareja así que ya están descritos en cuanto su edad y físico. Yo mismo escribí hace un par de años después de mi primer encuentro con ellos.
Para mi gusto ella está está buenísima. Es alta y se nota que baila porque está muy en forma.
Después de mi grata experiencia y de ver por otros posts que siguen en activo, y con las mismas ganas de hacer tríos de sexo a tope, me decidí a quedar con ellos y solo puedo decir que si el primer encuentro fue bueno, este ha sido sobresaliente.
Quedamos en el mismo piso, como se ha dicho en otros posts. Pasamos a un despacho que tienen. Estuvimos charlando amigablemente y poniéndonos al día de nuestras vidas desde la última vez que nos vimos. Alicia venía con una camiseta ceñida con un buen escote así que la senté en mis piernas y empecé a sobárselas. La temperatura empezó a subir. Besos y magreos mutuos mientras nos íbamos quitando la ropa.
Alicia se arrodillo y empezó a chupármela deliciosamente, metiéndosela bien y lamiendo con gusto.
Alberto, viendo la escena, se empezó a calentar, se bajó los pantalones y empezó a hacerse una paja.
Después de un rato de mamada y lametones en los huevos, el cuerpo nos pedía un cambio de tercio. Alicia me miró a los ojos y sacándose mi polla de la boca me dijo: Quiero que me falles. ¡Uff, que morbo!
Alberto nos sugirió follar en la mesa, me dijo que a ella le gustaba mucho.
Alicia enseguida se tumbó boca arriba abierta de piernas y Alberto me puso algo en el suelo para que pudiera llegar bien con la polla y follarla a placer. Así estuvimos un buen rato hasta que se puso de lado y seguí follándola en esa postura.
Alicia no disimula lo mucho que disfruta y te lo dice: “fóllame, fóllame, sigue, no pares que me voy a correr”.
Cambiamos y se puso con el cuerpo sobre la mesa boca abajo con las piernas abiertas apoyadas en unas sillas. Yo se las agarraba y al follarla a cuatro Alberto me decía: “dale embestidas que le gusta mucho”. Yo obediente, la tenía cogida por los muslos y le metía buenos pollazos mientras ella gemía de placer.
Como ya estaba un poco cansado de estar de pie les sugerí pasar al colchón.
Nos fuimos a la habitación y le pedí a Alberto que se la follara ahora él un poco. Alberto empezó a follarla a cuatro y yo aproveché para ir por delante a sobarle las tetas y meterle la polla en la boca.
A todo esto, Alicia ya se había corrido un par de veces y decía que iba a por la tercera pero quería que le hiciéramos la doble penetración.
Alberto me pidió que me tumbara para que ella se pusiera encima mía, mirándome. Ella lo hizo, cogió mi polla, se la metió y empezó a cabalgarme. Así estuvimos follando un rato, yo le cogía el culo y ella rebotaba sobre mi a la par que mi polla entraba y salía. Entonces Alberto fue por detrás y se la metió también poco a poco. Los dos por el coño, que quede claro que ella no quiere nada de griego, pero la doble penetración la vuelve loca.
Una vez que Alicia tuvo las dos pollas dentro solo se oían sus gemidos de placer. A mi me resultaba una escena super morbosa y excitante, follarme a una tía buena junto con su marido.
Le pedí a Alberto que nos cambiáramos para probar a ponerme yo detrás. La follaba con precaución para que no se me saliera, la cogía bien por las caderas y para dentro. También le acariciaba las tetas y la espalda, le recogía el pelo y más polla para adentro.
Alicia nos pedía que siguiéramos follándola y nos decía que se iba a correr otra vez, como así fue.
Nos tumbamos extasiados los tres a descansar un poco. Ella se volvió hacia Alberto para besarle. Yo me imagino que es ese deseo de demostrar a su marido su gratitud y complicidad por dejarla disfrutar con otro hombre. Sé, porque me lo han contado, que en otras ocasiones es Alberto el que se folla a otras, o los dos con otras parejas en clubes liberales.
El caso es que yo aproveché que me daba la espalda para metérsela otra vez haciéndole la cucharita, (es una postura que me encanta).
Ella, a pesar de llevar tres corridas aceptó mi polla con gusto y empecé a darle caña. Le pedí que me sobara los huevos mientras la follaba y entonces no pude más y me corrí.
Alberto tomo el relevo, se le puso encima y la folló en posición de misionero hasta que se corrió mientras yo observaba la escena.
Después un poco de charla animada entre los tres. Me ofrecieron una bebida y pasado un rato me despedí de ellos hasta la
próxima ocasión que seguro será pronto porque fue una experiencia inolvidable.
Creo que la experiencia con Alicia y Alberto es distinta a la que te puedas encontrar con otras parejas porque ellos no van buscando el dinero. Por supuesto lo necesitan porque tienen una situación apurada, pero se nota que disfrutan con estos encuentros.