En general salvo encontrarme con una panza inesperada tras ser desencorsetada la chica o unos pechos caidos tras un Wonderbra prometedor nunca me he topado con sorpresas desagradables al desnudar a una chica. La excepción se produjo en mis comienzos de putero cuando al desnudar a una chica Balcanica de buen fisico y bello rostro me encontre con una enorme cicatriz a la altura del estomago digna del mismisimo Franquestein. Según me conto era el recuerdo que le dejo un obus Serbio y una intervención de urgencias con medios bastante precarios.
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