Los puteros que somos saben que existen las mafias y la explotación de muchas mujeres en ciertos clubs de carretera, calle o pisos...
Y aquí el penúltimo caso revelado: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Ahora, sé que muchos de los que soy, buscan en el sexo de pago el vivir experiencias que difícilmente podrían vivir de otra forma, por una razón u otra; y que nos gusta las lumis con quién podemos pactar un servicio, consensuado por retorcidos que seamos, entre dos adultos libres.
Pero los hechos son los hechos. ¿podemos hacer algo? ¿deberíamos denunciar los hechos cuando nos constan?... Tiendo a pensar que sí, desde un punto de vista ético, pero claro, salir del armario de putero... complicado, ¿verdad?... Menuda contradicción.
un hombre de vicios...y principios (a pesar de todo).