Sigue insistiendo la vicepresidenta con su obsesión liberticida de abolir la prostitución voluntaria (y equipararla a la trata coactiva).[Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ], usa este argumento
Cita:
«La Vicepresidente ha afirmado que siempre responde lo mismo a quienes defienden que la prostitución es una profesión: "Si tienes hijos, apúntalos a un máster para que sea una buena prostituta o un buen prostituto y rápidamente te mira a los ojos y te dice, 'no, pero los míos no'", ha afirmado»
Yo, para saber si un argumento es válido contra la prostitución lo que hago es ver si el mismo argumento vale para las relaciones sexuales en las que no interviene precio porque si también vale es que el argumento, aunque lo parezca, no ataca la prostitución sino la promiscuidad (aunque no intervenga precio). Por, eso, vamos a quitar el precio de la ecuación (que es lo que diferencia la prostitución de otras relaciones sexuales) para ver si el argumento de la vicepresidenta funciona: Si tu hija te dice: me gusta el deporte, o tocar la guitarra seguro que no tienes problema en apuntarla a un Gimnasio o a un curso de guitarra para que disfrute y perfeccione sus aficiones, pero si tu hija te dice que le gusta mantener libremente relaciones sexuales con otras personas (sin que medie precio) ¿la apuntarias a un curso práctico para que disfrute y perfeccione su arte de practicar sexo oral o anal y así lo pueda trasladar a sus relaciones sexuales privadas?