Estoy casado desde hace años, pero no hay vida sexual entre nosotros. Siento que mi matrimonio está vacío, pero no es el momento de divorciarse aún.
Ante esta carencia, he frecuentado el mundo de los masajes eróticos, que suplen en parte esta necesidad sexual y a veces también la afectiva.
Como mi mujer no quiere saber nada de sexo, he estado tentado de decirle que lo que no me dé ella lo buscaré afuera, pero no me he decidido todavía. Así no tendría que inventarme coartadas para justificar mis ausencias.
¿Le habéis dicho esto alguna vez a vuestra pareja?
|