Quien sabe ligar, liga, sea en una discoteca, en una piscina, en un parque, en la fila del cine o a la salida del colegio con las mamas. La simpatía, osadía y cierto don por gustar son cualidades que se despliegan en cualquier sitio para aquel que sabe (yo no sé, lo reconozco). El único sitio donde nunca se liga es en un club de lumis, de eso seguro. Que allí vas a magrear y follar, y ellas a gustar y hacer negocio.
Personalmente, lo de tus malas experiencias en las discotecas con españolas no llego a entenderlo, porque me asalta la pregunta qué pasa con las discotecas de latinoamericanas... En fin que cuando se va a una discoteca es para bailar, reír, mirar y, si llega, ligar, pero como última meta. Ah, yo que soy de poco ligar, te diré que nunca he echado la culpa al engreimiento de una muchacha cuando me han dado calabazas. Lo habitual es que sea nuestra propia torpeza la razón de la falta de conquista.
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