Cuando comencé a ir de putas, tendía a tirarme todo lo que se me ponía por delante. Un poco por la novedad, un poco por la curiosidad y la sorpresa de saber que se podía y un poco porque empiezas joven y te acompaña la libido.
Con el paso del tiempo creo que ocurren fundamentalmente dos cosas:
a) La libido va disminuyendo por cuestiones biológicas al ir cumpliendo años.
b) La sensación de novedad y de sorpresa desaparece y a cambio vas acumulando experiencias, algunas negativas, que te hacen actuar con más prudencia e incluso a veces desgana.
Yo también percibo una caída de la calidad en el momento presente que no se corresponde con el precio a pagar o el sacrificio que suponen desplazamientos e inversión de tiempo que podría dedicarse a otra cosa.
Aunque sospecho que se trata más bien de una percepción que de una realidad: seguramente antes veía el vaso medio lleno porque afrontaba esta actividad con más interés y ahora lo veo medio vacío porque estoy desencantado.
Estoy ya de vuelta, como se suele decir en estos casos.
Tampoco creo que convenga tomarse un descanso de esta actividad. Pero sí que estoy de acuerdo en que hay que tomársela de otra manera, dosificando y seleccionando:
1. Escoger chicas que te pongan a mil sin ningún género de duda, aunque salgan un poco más caras y tengas que espaciar las visitas.
2. Tratar de planificar el tiempo que se le dedica al puterío con algo de anticipación, para que se trate de un momento de calidad.
3. Sobre todo, muy importante, ir descansado y animado. No de manera mecánica y desganada.
Última edición por rubic; 25-08-2019 a las 14:14
|