Me ha llamado la atención el caso de una rusa (bien guapa por cierto) que empezó pidiendo 60/100, en cuanto llegaron dos experiencias buenas en el foro llenó la agenda y subió la tarifa a 80/150. Luego hizo el tour por otras ciudades, volvió a Madrid hace poco con cambio de nombre y teléfono intentando pasar desapercibida pero se anunció con las mismas fotos y se subió a la parra con tarifas de 100/160. Después de dos días ha rectificado y ha dejado su tarifa en un precio intermedio de 70/120.
Se ve que la jugada le ha salido mal y los bolsillos de sus clientes no están tan llenos como pensaba: "Ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar".
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