samanta
Fecha de la experiencia: 7/09/2010, por la tarde
Nombre: Samanta
Nacionalidad: Dicen que venezolana. Seguramente, aunque apenas se le nota el acento.
Ubicación: C/ General Aranaz (chalet)
Instalaciones: No está mal, pero hice el primo. No cojáis la habitación de abajo sin baño propio, tienes que pasearte para llegar al baño del pasillo y no funciona allí la ducha, tienes que utilizar el bidet.
Telf. : 620 462 090
Edad: No es veinteañera
Físico: Muy buen cuerpo, ni un gramo de grasa. Tetas tuneadas.
Tiempo y tarifa contratada: 50 € Media hora
Besa: No los busqué. Ella tampoco.
Francés: Natural muy suave
Griego: se intentó
Fuma: Creo que no, por lo menos no olía a tabaco
Puntuación 1/5: 3,5
Recomendable: Si
Repetiría: No sé, hay muchas y me gusta variar.
Chalet discreto, puerta exterior abierta para evitar esperar como un pasmarote a la vista de todos.
Me pasan directamente a la habitación de abajo que comento. Espero, y llega Silvia, que daba por hecho que iba a ser ella la elegida. En principio no me gustó mucho (está para follársela veinte veces, ojo, pero no era exactamente mi tipo), y quise ver más chicas. Silvia me pareció, con perdón, "demasiado puta": cara de pegy, es cierto, y muy alta para mi gusto. Eso sí, dos tetas como carretas.
Entró Lucía. Muy racial para mí. Además, no le ví curvas, salvo las tetas. Preferí esperar a Samanta, que era la última que quedaba. Ya estaba yo pensando en marcharme porque no me habían gustado las dos primeras, cuando Samanta entró. Y mira por donde me quedé, porque ya de entrada me habló mucho más que las otras y me explicó los servicios con una profesionalidad cojonuda, que vamos, que hasta para ser puta hay que valer.
Me ofrece quedarme en la habitación o pasar a otra arriba. Por pereza me quedo alli. Se va a por una toalla y yo me despeloto. Y cuando vuelve es cuando me dice que lo siente, que la ducha de abajo no funciona. Coño, mal empezamos, porque ya no voy a vestirme otra vez. Paso al baño, limpieza de bajos (yo solito, otro mal rollo), y al tajo.
Pedazo de cuerpo de la niña, desde luego. Empieza un masaje que me pone a 100, y comienza el francés con un amago de beso negro (no se lo pedí). Muy, muy bueno, salivando y mirándote. Por lo menos 10 minutos, hasta que comencé a comermela por todos lados. Gomita al canto, y a cabalgar de espaldas. Preciosa la visión del tatuaje de la cadera. Después, a cuatro patas. Muy, muy bueno. Pero cuando intento el griego, ¡oh mierda!, me corro y me quedo con las ganas. No hubo opción de más, suelo controlar pero se me escapó.
Se va al baño, yo me visto, me despido y me piro.
No ha estado mal, pero he toreado en mejores plazas. Tal vez la culpa fue mia, algo vi en ella que me enfrió en cierto momento. En fin, el puto feeling. Pero yo fui a follar, y follé bien, no me quejo.
|