Estaba aguardando como siempre el regreso de la gata Diana, que es como yo le digo, por sus movimientos felinos, gemidos como ronroneos, y la manera en que te clava las uñas en el momento preciso del orgasmo.
Esta vez la experiencia fue mejor que las 3 anteriores, ella guapa como siempre, ella genial, tremenda y perfecta, pero la casa parece que ha perdido la cortesía de ofrecer una bebida, a Natasha la note un poco más fría en el trato, aunque nunca ha sido un sol de simpatía, pero vamos esta vez parecía que ella relojeaba con su tiempo de madame. Estos detalles dan igual, lo importante es la chica.
Diana en ropa interior, es un espectáculo seguirla hasta la última planta.
Con tacones, medimos casi lo mismo, así que después de la ducha (solo :( ), los besos de pie son perfectos, me la llevo al lado del espejo, para ver mientras la beso, el reflejo de su dorso y de su culo respingon.
Muchos besos despues, me muevo instintivamente a la cama, me recuesto, y comienza el espectáculo, se acerca gateando por la cama cual gata en celo, sin quitarme la mirada de encima, y sin mediar palabra empieza con un francés al natural, muy lento, salivado, mirándome de vez en cuando, aumenta el ritmo, comienza a gemir, y yo también, y me lamé las bolas de manera muy húmeda y a la vez dulce, ya no puedo más después de 10 minutos de francés y le pido terminar en sus pechos, mirándome fijamente mientras lo hacía.
Masaje regular y segundo asalto, en el segundo asalto trate de tomar el mando. Primero en misionero, pero al notar que así no me iba correr, la pongo a cuatro, y le doy toda la caña que puedo, aguante 10 minutos así, y ella sin chistar. Ya cansado y sin aire, pasamos a una cabalgada primero suave, y luego a un ritmo frenético, cada embestida suya y cada golpe de nuestra piel, no puede haber mejor sonido que ese.
A punto de correrme, le pido que me bese y así termino besandonos, y yo descargando todo.
Se acaba la magia, el tiempo no da para más, ni para ducharme, me voy contento, y hasta su
próximo retorno, o quizás antes.