Maya Massage Loft
Nombre de guerra: Maya
Contacto: 672588354
Nacionalidad: Argentina, aspecto europeo
Lugar: mismo loft de siempre, zona Bravo Murillo
Instalaciones: perfectas, tatami cómodo, velitas, música suave, limpieza y orden impecables
Precio: una hora por 150
Edad: unos 30
Cara: muy guapa, rasgos finos
Pelo: rubio corto, estilizado
Cuerpo: delgada, estilizada, muy cuidada. Es la de las fotos que han puesto antes en la piscina.
Pecho: grandes y operados, pero bien hechos, proporcionados
Culo: delgado y firme
Piercings y tattoos: no recuerdo
Actitud: genial, amable, simpática, trato dulce y sutil
Besos: sí, ricos
Fuma: no
Francés: muy bueno, con protección
Forniqueo: genial, pasional sin estridencias
Lo mejor: el masaje es buenísimo y el sexo igual de bueno
Lo peor: nada en concreto, quizás que Sofía ya no esté
Repetiría: sí, sin duda
Recomendable: totalmente
Valoración global: 9/10
Relato:
No voy a extenderme mucho porque el sitio ya lo conocía de cuando iba con Sofía. Ella me recomendó a Maya antes de dejar de estar en activo. Me dijo que por las mañanas atendía una chica argentina que era igual de buena. Me fiaba de Sofía, así que me animé.
Llegué al mismo loft de siempre, ese de Bravo Murillo con el tatami de verdad en la planta de arriba, nada de sucedáneos. Velitas, música suave pero sin rollos new age raros, todo limpio y ordenado como siempre. Me abrió Maya y la primera impresión fue muy buena. Es rubia de pelo corto, cara muy guapa, de aspecto europeo, piel clara. Delgada, estilizada, con unos pechos operados pero bien hechos, nada de esos globos exagerados. Tiene un aire muy agradable.
El trato desde el principio fue dulce y sutil, amable sin ser empalagosa. Me pidió que me desnudara y me tumbara boca abajo en el tatami con ese acento argentino tan característico y que me pone mucho. Y ahí empezó el masaje. Qué masaje. Profesional, completo, con manos que saben dónde apretar y dónde acariciar. Espalda, lumbares, hombros, piernas. Se nota que sabe lo que hace. Me dejó relajado como hacía tiempo que no lo estaba.
Cuando pasó a la parte delantera, el cambio fue suave pero evidente. Dejó de ser un masaje terapéutico para convertirse en otra cosa. Empezó con caricias en el pecho, susurros al oído, pasando sus labios por mi cuello y mi torso. No hubo ese momento incómodo de vale date la vuelta y ahora te la meneo. Fue natural, casi inevitable.
El sexo fue genial. Maya se implica, no está de pasota. Besos ricos, una mamada con protección pero muy bien hecha, ritmo, ganas, y luego el polvo en varias posturas. Ella se movía bien, gemía bajito, apretaba. Todo sin prisas pero sin pausas aburridas.
Terminé contento, relajado y con ganas de repetir. Sofía tenía razón. No quiero caer en comparaciones porque cada una tiene su estilo, pero Maya está a la altura. Si Sofía ya no está, Maya es una sustituta de lujo. Volveré.
|