He regresado a ver a esta españolita.
Tal y como dije en mi visita anterior tiene buenas y poderosas razones para triunfar.
El sitio, sin ser de lo mejor, (no me van los lugares en los que los vecinos se huelen la tostada), tiene la ventaja de que permite aparcar sin mucho problema, y encima con zona azúl, lo que consigue que no se eleve demiasiado la visita.
Por aquí han dicho algo de las toallas. A mi me la dió y parecía sacada de la tintorería. Bien doblada y con olor a limpio.
Yo no suelo ir a estos sitios porque el masaje sea como en un fisio. Sólo quiero relax, silencio y caricias por lugares apetecibles.
Me encantó el final: se puso encima de mi, con su culito cerca de mi cara, (lo que me permitió mordisquearlo), mientras me pajeaba hasta que mi amigo dejó de "hablar".
Pués eso. Fiel a mis costumbres creo que volveré, aunque procuraré que no sea pronto por aquello de la pasta