Hacía mucho tiempo que me había fijado en los anuncios de esta mujer dados mi gusto por los masajes y mi predilección por las maduras, y hace poco encontré un momento para ir a verla. Me responde al teléfono muy amablemente con una voz que parece de una chica más joven. Me informa de que el masaje son 60€/h ambos desnudos, con masturbación mutua en un colchón en el suelo. Creo que por media hora eran 40€ pero no estoy seguro. Puedes ducharte antes y después, y tiene bastante flexibilidad horaria, incluso en sábados hasta bien tarde, pero según vaya encajando las citas. Ahora recibe en un buen piso en la zona de Pueblo Nuevo, en calle bastante transitada, y el portal no tiene portero.
Vistos los relatos anteriores era consciente de que la mujer era madura, aunque pienso que los 50 años dichos por ella podrían ser 5 o 10 más. Bastante delgada y arrugada, pero no es fea, y con pechos lógicamente caídos pero de buen tamaño.
Me dirige a la habitación del masaje, demasiado oscura para mi gusto, y aunque le sugerí tener más luz Mar prefirió tener sólo unas velas como iluminación. Procedo a desnudarme y a tumbarme boca abajo y empieza un masaje muy suave, no terapéutico, pero acariciando muy bien. Eran unos pases suaves a medias entre cosquillas y caricias que me daban mucho placer, especialmente cuando pasaba por el perineo y testículos. También exploró un poco mi agujerito, con el que a veces, si lo acarician adecuadamente, disfruto mucho, aunque no me gusta que profundicen.
Después empezó el masaje cuerpo a cuerpo, que es uno de los momentos que más me gustan en este tipo de masajes, y estuvo un buen rato frotándose contra mí. No sé si lo hace siempre o si fue porque le dije que me gustaba que una chica se masturbase usando mi cuerpo, que estuvo un buen rato así, aplicando cierta presión tal vez buscando ella su propio orgasmo. Frotaba su sexo sin depilar (notaba el pelo) sobre todo con mis glúteos, pero también con mis espalda e incluso llegando a mi cuello y cabeza (en esos instantes me daban ganas de darme la vuelta y hacer un facesitting, pero me contuve).
Acabada esta fase me pide que me de la vuelta y ambos sentados frente a frente empieza a masturbarme suave y lentamente, sin buscar que me corra al instante. Así de frente le vi mejor su sexo peludo, pero sin exagerar, no era una selva. También me dice (a petición mía) cómo acariciarle yo a ella, empezando con brazos, pechos, piernas, y cómo no en su sexo. Estaba bastante mojada ahí abajo, y no era el aceite del masaje (el cual por cierto me quité con relativa facilidad en la ducha). Parecía excitada y el clítoris se le notaba bien, aunque me costaba atraparlo entre mis dedos como me pedía ella. La masturbé lo mejor que supe y no mucho después empezó a jadear como si se corriese (me pareció demasiado pronto, no sé si fue real). Al acabar ella empezó a aplicar más velocidad y presión sobre mi pene, y lógicamente exploté.
Una charla amena después, no busca echarte en seguida para pasar al siguiente cliente. El tiempo fue más o menos el contratado, sin ser demasiado estricta con la hora ni pasarme yo en exceso del tiempo.
Me dijo que también hace masajes más terapéuticos en camilla con relax final, aunque no pregunté el precio. Me gustó la opción que escogí, que a primera vista no es barata, pero la relación calidad/precio me pareció buena. Como posibles puntos negativos: que no hace penetración y que a algunos puedan encontrarla demasiado madura. Por cierto trabaja con una amiga también madura que sí hace completos, pero no pregunté detalles.
|