Tras años sin visitarla y movido por lo friki, me decidí a visitar a esta abuela, ya ni siquiera la incluiría en el capítulo de maduras.
Mari Paz sigue a lo suyo, por teléfono os aconsejo que no digáis que os habéis enterado por internet de sus servicios, no pone anuncios, yo la dije que era antiguo cliente, y si decís eso, imposible que sepa si es verdad o no, porque su cabeza es un sudoku.
Ya iba preparado para aguantar al cotilla del portero, ganas me dan un día de soltar alguna bordería, también iba preparado para ver a una mujer del IMSERSO, no tanto para ver tanta mierda acumulada y sin limpiar. Matas de pelos por el baño, pelusa por aquí y allá, es evidente que está mayor y le costará ciertas cosas, pero la pulcritud no es su fuerte.
Mi consejo ir duchado antes, y dejar la higiene al regreso para casa. La habitación y camilla siguen donde antaño, al igual que sus vídeos VHS de Jacques Cousteau. Todo igual aunque pasaran siglos.
Ella sigue en su mundo de horoscopos, dioses, ZP y demás, muy morena y más delgada, ha perdido kilos, aunque los años pesan.
El masaje cada vez peor, bueno, ya no es ni intento de masaje, lo siento, pero a eso no se le puede llamar de esa manera. Primero sin aceite (lo agradezco) ni crema (no tenía), pero son caricias insulsas. Ya iba preparado. Pero son una "full" de Estambul.
La conversación aburre y a veces se desconecta, el teléfono sonó, y alguno os presentasteis sin avisar. Lo siento. Ocupado. Vamos, que tras tiempo sin atender, decidimos ir todos el mismo día. De pasta anda justita pero es buena persona. Así que decidí tomar las riendas y probé a ver sus límites. La ofrecí que se tumbara y le diese yo un masaje. No puso pegas.
Mientras la "sobas" ella no calla, y mientras "raja" que te "raja", le masajeas su "raja" y no deja de callar. Jejeje. Me salió una reduplicación. Levemente abre las piernas, primero en posición boca abajo, y luego, por propia voluntad se da la vuelta.
Yo quería probar a ver donde llegaba pero sabiendo que ni de plasti de nasti me la tiraría, pero empecé a calentarla, y cuando más caliente estaba, dijo que parase, estaba apunto de caramelo para correrse, pero estoy seguro que siente todavía prejuicios, bien por su mentalidad o gustos sexuales, pero bien claro me dijo, para que tú lo que quieres es que me corra.
Al final, vuelta a la camilla, yo a ella se sobreentiende, y ahí terminó su manual. FF. Me limpié como pude, me vestí, pagué y puse pies en polvorosa. Hasta dentro de quien sabe cuanto.
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