Yo soy asíduo de esta encantadora criatura. Cada vez estoy más enganchado a ese cuerpazo y cada vez empuja más los límites. A mi me pone el que haga el tratamiento sado (ya me deja señales) en plan buen rollito, dándome una conversación agradable y simpática, como si estuviésmos en una cocina preparando la cena en vez de representar todo el número sado.
No sé decir la edad que tiene, pero tiene un cuerpazo precioso. cuando se pone un bosytocking o el disfraz de Papá Noel, los ojos me dan vueltas en las órbitas.
Para gustos hay colores, pero para mí (y para muchos más) es el ama.
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