Me fui yo también de exploración chinil a los remedios y tengo que darle la razón al compañero cuando dice que es lo mejor en panorama oriental que ha habido en Sevilla Sevilla (puesto anteriormente ocupado por cano y cueto). Mama-san está bastante buena, menudita y guapa, no vi a la tetona que estaba de descanso me dijeron, así que me dieron a elegir entre la primera y la mini chilumi de la habla el compañero. Guapita, muy menudita, tatuaje de
xxx en el brazo... Para haceros una idea es una versión más guapa de la actriz porno Kitty Jung. No entra en la categoría teen es una loli legal (o eso espero).
Instalaciones muy correctas, entrada algo indiscreta por tener al lado un bar y un salón recreativo, habitación limpia con cama y cómoda. Pago a Mama-san, minilumi me ofrece un refresco y después de quitarme la ropa con esmero me lleva al cuarto de baño, donde me lava con igual dedicación.
Volvemos al cuarto, la ayudo a poner una colcha sobre la cama. Me siento en el borde y contemplo como mi ninfa oriental se quita la ropa sin demasiada ceremonia, la
próxima vez ya me encargaré de ello. Un vestidito de tirantas, un sostén negro de encaje con una increíble cantidad de relleno y unas braguitas estampadas de algodón. Ahora me da la impresión que voy a echarle un kiki a la hija del tendero chino de la esquina.
Saca de la comoda un paquete de toallitas, un par de condones y un bote de lubricante, que al final no usará.
Empieza a comerme el miembro con gran dedicación mienrras acaricio su sedoso pelo negro y su minúsculo culito, empiezo a trabajarle la rajita con los dedos y empieza a mojarse de forma casi alarmante, tantas horas de guitar hero tenían que servir para algo....... La arraigo hacía mí para hacer un 69, ella me interrumpe, coje una toallita y se limpia (tsk), me pone su sexo en la cara y me pide que con suavidad. Lametones del clítoris a la vulva se mezclan sin sorbeteos mutuos.
Casi me despacha con la boca. Me mira, la miro. Cine un condón de la mesa y me lo enfunda con la boca. Entonces empieza a cabalgarme sin piedad, sentada y moviendo las estrechitas caderas, a horcajadas y botando, de forma incansable. Me voy dentro de ella intentando rebosar el condón.
Después de un momento de descanso, me ofrece un masaje. Este es bastante fuerte, para lo chiquita que es, pero me deja totalmente relajado y con alguna contractura menos. Charla post-coito en la consigo averiguar que son de Hong Kong, que le gusta viajar y que es posible que hayan pasado por Barcelona. Ducha y para casa más contento que un niño con zapatos nuevos.
Tengo que volver y catarlas a todas, por separado o juntas.
Lo malo, las toallas mini que te dan y las terribles ganas de llevarmela a casa. La habitación guardería que tienen.
Lo bueno, menos de 30 años (o 25) las dos que vi y que hablan inglés lo que mejora bastante la comunicación.