La enorme reputación de Leticia, ganada a pulso por méritos propios, es garantía de un gran encuentro. Pero este rozó la perfección. Y es que no tienes más que cumplir un par de elementales reglas (ser educado y respetuoso y cumplir lo pactado, lo que incluye nada de penetración sin condón y nada de sexo violento) y Leticia se encargará de hacerte tocar el cielo. Así de sencillo, amigos...
Un par de malabares (está requeteque ocupada) y pudimos concertar la cita. Primer gallifante para Leticia, ya que pudo ser gracias a ella. Un pelín más delgada que la última vez que la ví y tan guapa y encantadora como siempre. Natural a la vez que metódica, controla hasta el más mínimo detalle, primero desplegó sus armas de seducción y después todo un arsenal de puro sexo, para terminar hablando distendidamente como dos viejos colegas. Algo que me gusta es que entre líneas de todas estas cosas hay detalles que revelan que es una gran chica.
Para los guarretes comentar que hubo juegos en el sofá, en la ducha, de nuevo en el sofá, de pie, en la cama, con espejos, con dildos, con francés, con garganta profunda, con beso negro, con griego, con posturas varias, en definitiva… con Leticia Blonde. Que no es moco de pavo.
Por momentos parecía que era capaz de leerme la mente y al salir de allí más que relajado y contento, estaba reconciliado conmigo mismo y (casi) con el mundo.
Como digo:
ferfecto!!