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07-01-2010, 16:07
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Sabio supremo
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Re: HECHIZOS DE MUJER: La casa de Michelle
Segunda experiencia con Michelle
Este martes 05/01/10 me fui a los Madriles a recibir a los Reyes Magos, aunque a la tradicional Cabalgata de Sus Majestades de Oriente preferí la cabalgada de una buena Amazona. El caso es que no se me quitaba de la cabeza la imagen de Michelle, a la que había saludado un mes antes “tapada” con un corto vestidín amarillo, sin ropa interior debajo, y de cuyo escotazo salían tetas… por todas partes (Dios mío… ¡qué hembra!). El martes me recibió con esa inmensa sonrisa que la caracteriza, y “tapada” con otro mini-vestido negro, más ajustado, sin tirantes ni mangas… y otra vez sin nada debajo (no le había pedido nada por teléfono).
Me propuso ducharme, pero lo había hecho apenas media hora antes e iba to perfumao, aunque me gusta compartir ese rato con ellas, pero lo que siguió fue también de lo más erótico. Ella lo hizo, sola, mientras yo la estaba mirando a través del cristal y se exhibía, provocativa como ella sola, contoneándose y mojando, enjabonando y acariciando todo su cuerpazo, restregando sus generosos pechos y sus nalgas contra la barrera que nos separaba físicamente, sentándose abierta de piernas en el asiento de la cabina,… sin que yo la pudiera tocar, sólo mirarla y desearla.  Erotismo puro, provocación en su máxima expresión, y esa sonrisa picarona que nunca se le borra de la cara. Al acabar me pidió que le diera su albornoz para secarse, a lo cual le ayudé magreándola a través de la espesa tela toalla.
Como era de prever, acabamos… ¡en la cama! (Toma ya…). Por iniciativa propia, Michelle había cerrado el armario en el que había dejado mi ropa, para que los tres espejos que cubren totalmente las puertas estuvieran “operativos”. Besos profundos, caricias, a veces suaves y a veces más fogosas, magreos para dar y tomar… Mamada de las suyas (es decir fuerte, muy mojada y profunda, en una palabra excelente), mientras en los espejos del armario contemplaba su trasero, y en medio su raja, una visión que me vuelve loco.  69, ya no veía ná, pero esos piercings en mis dientes, y esa rica miel fluyendo de su caliente cueva... Me puso la silla de montar y me cabalgó, a ratos al trote y otros al galope. Finalmente me propuso acabar en cuatro, a lo cual accedí sin rechistar, mirándola por detrás y viéndonos en los espejos. 
Acabamos tapándonos debajo de las sábanas, como si nos fuéramos a dormir, abrazados y hablando de mil cosas sin parar ni un solo instante, entre besos y caricias. Al llegar le había comentado la impresión que me había causado verla con aquel vestido amarillo, y se lo puso poco antes de que me fuera, sin que se lo pidiera, y yo que no soy manco, pues metiendo mano un rato más, entre risas y besos.  Fue un solo disparo en la hora, pero Michelle tiene detalles de esos que hacen una cita inolvidable, como lo de la ducha, de los espejos, del famoso vestido amarillo y muchas más cosas. Salí igual de maravillado que la primera vez que estuve con ella, en julio. Morbo total, fiel al concepto que tengo de ella. La única pega que le encuentro es que en su compañía el tiempo pasa demasiado deprisa. :(:(:(:(:(:(:(:(:(:( Conclusión: tengo la sensación de haber estrenado el año lumero de la mejor forma posible.
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