Dulce Daniella
La oferta para foreros ha sido la ocasión propicia por pasarme por primera vez por esta casa, la de las hechiceras. Fue el pasado sábado, tras salir del trabajo, y vagar un poco por la interminable Bravo Murillo.
Las instalaciones muy buenas, y el trato desde el principio, también. Hay que reconocer que Michelle es una buena anfitriona, porque en todo momento se mostró amable y cortés conmigo.
La habitación donde estuve era algo pequeña, y apenas puede uno moverse con desenvoltura. Tras la presentación de rigor, elegí a Daniella, una niña de 22 años, color canela, boliviana de rasgos amerindios y mirada dulce.
Pasamos a la ducha, un cuarto de baño amplio, donde ya comenzamos a magrearnos, y yo, a empalmarme.
Daniella muestra un tatuaje floral, prolijo y divertido, en el que una simpática hada parece descansar sobre su apéndice.
Se tiende en la cama desnuda, invitándome a comerle sus pezones chicos. Deja que mi lengua recorra todo su cuerpo, y abre las piernas para que mis labios jugueteen con el coñito moreno y depilado.
Se implica bien, con intención de agradar. Practicamos el 69, y le noto algo remisa al francés sin, aunque no dice nada. Compruebo sus besos: piquitos, acepta lengua, pero también percibo que no le complace.
Cuando me enfunda la goma, la cosa cambia. El francés es ahora profundo, suntuoso, prolongado. Me pone cachondo; le doy medio vuelta, cojo su culo respingón y se lo como. No tiene reparos, es más, cimbrea los glúteos para que la lengua entre el ano con más tino.
Me cabalga. Jineta con trote rápido y guerrero. Tengo que bajarla de ahí arriba porque ya siento que me corro. Practicamos misionero y luego, perrito. Buena lechada.
A Daniella le falta algo de vicio, más picardía; aunque su dulzura, contoneos y un bonito cuerpo suple esta falla. Tal vez sea su timidez, que oculta con un buen sexo aprendido en sus pocos años en estos lupanares.
Cuarenta euros por media hora para foreros. Salgo encantado.
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